Mostrando postagens com marcador El País Cultural. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador El País Cultural. Mostrar todas as postagens

sexta-feira, 7 de junho de 2013

Arnaldo Antunes em Montevidéu

As coisas do Mundo


Por Daniel Veloso - El País Cultural

El poeta había llegado a la Biblioteca Nacional una hora antes. Estaba sentado en un sillón, en una de las salas laterales, junto a la artista plástica brasileña Marcia Xavier. Me acerqué, saludé y pedí un momento para hacerle unas preguntas.

A pesar de que faltaba poco para que comenzara la presentación de su libro Las cosas(Yaugurú), accedió con amabilidad. Nacido en 1960, Arnaldo Antunes es conocido por el disco Tribalistas(2002), realizado junto a Marisa Monte y Carlinhos Brown. Pero también es conocido por ser uno de los cantantes de la banda brasileña Titãs, de la que formó parte desde sus inicios en 1982, y con la que sacó siete discos. Reconocido por su voz profunda y grave, lo es también por las letras de sus canciones, en las que critica la sociedad contemporánea, el consumismo, los medios masivos de comunicación e instituciones como la iglesia, la familia o la policía.

Mientras se desarrollaba su carrera con la banda, Antunes escribía poesía y realizaba performances, videos y esculturas. A comienzos de la década de los noventa, con el alejamiento del grupo y el comienzo de su carrera solista, experimentaría un gran desarrollo artístico. En ese período produce su libro As coisas y su primer disco, Nome, e inicia una conjunción entre poesía y artes visuales. Muchos críticos consideran a Antunes como heredero del rico legado del movimiento de poesía concreta, primer movimiento de literatura de vanguardia en Brasil, conocido también como grupo Noigandres, de mediados de la década del cincuenta.

El movimiento incursionó en la utilización de otros medios expresivos además de la escritura, como el audiovisual, y ya en las últimas décadas del siglo XX, del video y la informática. Justamente en este período aparece la figura de Arnaldo Antunes. En 1992 participó junto a uno de los fundadores del movimiento concreto, el poeta Augusto de Campos (que definió a Antunes como ciberpoeta), de una performance en la que con láseres se proyectaron poemas sobre los edificios de la Avenida Paulista.

Antunes vestía como habitualmente lo hace cuando se presenta en público: saco negro, pantalones un poco cortos que dejaban ver las medias, y grandes zapatos negros. Los ojos amables, rodeados por aureolas oscuras, la voz que impresiona, junto a sus maneras educadas y sencillas, le dan un aire de poeta romántico pero sin perder el viejo estilo punk.


Fonte: http://www.elpais.com.uy

sexta-feira, 28 de dezembro de 2012

El País Cultural: Historias de Diccionarios


Conservadores de vida


Alberto Manguel

"El lenguaje es lo que más hace ver a un hombre: habla, para que pueda verte".
Ben Jonson, Madera, o Descubrimientos sobre hombres y materia(1640)

ESTAMOS CONDENADOS a la pérdida. Desde el momento en que llegamos al mundo, perdemos todo lo que creemos que es nuestro, desde la comodidad del útero hasta el recuerdo de toda una vida. Las circunstancias cambian, el deseo declina, nuestro recuerdo pierde su alcance. Caminamos hacia la tumba desprendiéndonos de cosas: juguetes, compañeros de juego, padres, maestros, tierra natal, entusiasmos, fechas, gustos, creencias, chucherías acumuladas sobre la orilla a través de los años. Todo estos elementos y muchos más son llevados por la corriente, olvidados (pero ahora no puedo recordar qué son) como para hacer más liviano nuestro descenso al reino de las sombras. La muerte no es, como nos gusta suponer, un ladrón en la noche, sino que se parece más bien a uno de esos invitados deshonestos que vienen a pasar un fin de semana y se van quedando poco a poco más de lo debido, ocupando cada vez más espacio en períodos cada vez más largos, hasta que sentimos que ya no nos pertenecen ni nuestra casa ni nuestra vida. "¿Dónde pusimos aquel libro?", preguntamos. "¿Dónde está aquella fotografía que yo sé que tenía?". "¿Cuál era aquel nombre, aquella dirección, aquella mirada inolvidable, aquella línea memorable?". Almas para el olvido, escribió alguien, pero el resto de las líneas que conocía también han desaparecido, llevadas en el bolsillo del ladrón, para nunca más ser vistas.

Y sin embargo, un racimo de estas cosas sigue firme, resistiendo con tozudez el secuestro, de manera tal que en la luz difusa de la vejez podemos reconocer algunos rostros familiares, algunos fragmentos variados y queridos: algunos pero no muchos, y no siempre. La mayoría de ellos no son famosos ni prestigiosos: nuestro recuerdo no es quisquilloso. Una sonrisa baja flotando, desencarnada, como la mueca del gato de Cheshire; un trozo de canción, un párrafo de un cuento, la imagen veteada de un bosque, una conversación sin importancia: estos persisten, desparramados en el suelo después de que pasa el camión de la basura. En este montón de restos hay también unos pocos objetos sólidos: tal vez una taza, una lapicera, una piedra, un volumen de poesía y, por qué no, un diccionario.



sexta-feira, 20 de abril de 2012

El País Cultural: A saga de Vasco da Gama



El comienzo de un imperio

Jorge Gutiérrez


EN 1497 UNA MODESTA flota formada por cuatro barcos pequeños y alrededor de 150 hombres al mando de Vasco de Gama zarpó de Portugal en busca de una ruta marítima a la India circunnavegando África. La expedición llegó al puerto de Calicut, en la costa sudoccidental de la India, y volvió a Portugal dos años después de la partida con dos barcos y 30 hombres menos. Con el triunfal viaje de Gama, promovido por el rey Manuel I con el doble fin (que él creía predestinado por Dios) de ser "causa de destrucción de los moros" y tantear la posibilidad de monopolizar el comercio de productos del Oriente, comenzó una asombrosa historia de casi doscientos años de presencia portuguesa en tres océanos y tres continentes.
El viaje de Gama fue rápidamente seguido por nuevas expediciones, mucho más poderosas, y la creación del Estado Portugués de la India. Fue también el comienzo de la presencia occidental en el subcontinente: su éxito atrajo otras aves de rapiña y en la estela de las naves portuguesas llegaron, ocuparon territorios y prosperaron los holandeses, los ingleses y los franceses.
La expansión portuguesa había comenzado en 1416, cuando el infante Enrique creó un innovador centro de estudios de navegación y cartografía en la actual Sagres. Desde ese año, expediciones portuguesas habían bajado por el Atlántico (en los viajes más australes, para aprovechar los vientos, describían una curva que los acercaba más a la costa de Brasil que a la de África) hasta que en 1488 una de ellas, al mando de Bartolomeu Dias, dobló el cabo de Buena Esperanza y subió un corto trecho por la costa africana del Índico. Gama debía recorrer el aún desconocido tramo África-India y dejar establecida una ruta marítima directa para el comercio de productos del Oriente. Adicionalmente, debía establecer contacto con todos los cristianos que encontrara (en particular con los habitantes del legendario y fantasmal reino etíope del Preste Juan) y construir alianzas con ellos con el fin de hacerle la guerra a los musulmanes.

DERROTA DE VASCO DE GAMA. EL PRIMER VIAJE MARÍTIMO A LA INDIA, de Isabel Soler. Acantilado, 2011. Barcelona, 228 págs. Distribuye Gussi.


terça-feira, 28 de fevereiro de 2012

SOLDADOS ARTISTAS LATINOAMERICANOS


Pintores del horror

Diego M. Lascano  ( El País Digital)
INNUMERABLES instantes de crueldad humana, destructora de seres y paisajes, fueron transformados en objetos de belleza por el talento plástico de los soldados-artistas, tanto en la Guerra del Paraguay como en la Guerra del Chaco. Papel y carbonilla viajaban junto al fusil y la bayoneta, mientras la percepción de sus sentidos se exacerbaba más y más por el toque de clarines, el redoble de tambores y el color de uniformes y pabellones.
Un siglo antes de que el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y la reacción de estrés en combate (REC) fuesen definidos y estudiados, los soldados-artistas ya intuían que plasmar las improntas de la batalla les proporcionaba un cierto alivio. En sus trazos elaboraban el duelo por los camaradas caídos y se alejaban momentáneamente de la tragedia.
TRINCHERAS SUDAMERICANAS. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, América Latina se desangró en campañas emancipadoras y luchas fratricidas. Fue el precio que las nuevas naciones independientes pagaron para consolidar sus diversas identidades. Luego sobrevino un período de aparente tranquilidad y progreso material.
Pero la paz no duraría demasiado. En la cuenca del Plata estallarían dos conflictos bélicos de inusitadas proporciones, que diezmarían su población: la Guerra de la Triple Alianza o del Paraguay (1864-1870) y la Guerra del Chaco (1932-1935). De sus trincheras, pantanos, montes y desiertos, egresaría una notable camada de artistas. Sin embargo, sólo un puñado de talentosos lograría sobrevivir.
Eran pintores de combate, no de caballete.

sexta-feira, 17 de fevereiro de 2012

El País cultural: A pele dura de Almodóvar


Álvaro Buela

LUEGO DEL ACCIDENTE automovilístico que costó la vida de su esposa, el doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) está empeñado en la creación de una nueva piel sintética en su laboratorio high-tech. Lo está logrando con un cobayo humano de nombre Vera (Elena Anaya), a quien tiene prisionera en su mansión bajo la atenta custodia del ama de llaves (Marisa Paredes) y del control de cámaras de vigilancia. Ledgard ha hecho con Vera una réplica exacta de su esposa muerta, despojándola de su personalidad y aspecto originales.

La identidad remota de Vera se revelará cerca del final, una vez que también se develen otros traumas enterrados en el pasado de Ledgard: el secreto que guarda el personaje de Paredes, la existencia de una hija que se ha suicidado luego de una violación y, sobre todo, el vínculo entre el violador y Vera.

A primera vista, poco hay en La piel que habito (2011) de los manierismos que hicieron de Pedro Almodóvar una celebridad global. En efecto, la gélida textura de la imagen, que se mimetiza con la asepsia del laboratorio de Ledgard, la casi total ausencia de humor, el anclaje en un género más o menos específico (el horror científico) y el tono hierático de las actuaciones se desmarcan de la vitalidad tragicómica y sensual que irradiaba el sector más celebrado de su filmografía.

Ello contribuyó al rechazo de todo espectador que esperara encontrarse con los viejos tópicos con que Almodóvar redefinió la representación de la mujer, la pasión y la hispanidad cinematográficas. En su lugar, dominando con maestría la cámara, el espacio y el tiempo, el cineasta da un salto conceptual de alto riesgo y entrega un artefacto de extraordinaria complejidad que ofrece un permanente juego de polarizaciones entre el qué y el cómo.

MELODRAMA HELADO. Sin embargo, por debajo de esa piel (la del film y la de Vera) al mismo tiempo helada y ardiente, líquida y concreta, controlada y feroz, discurren temáticas y signos propios del cine almodovariano, sólo que acá asumen un aspecto sublimado cercano a la abstracción.




sexta-feira, 13 de janeiro de 2012

El País Cultural: La aventura de los Stein


MATISSE, CÉZANNE, PICASSO
La aventura de los Stein
Rosario Peyrou
(Desde París)

GERTRUDE STEIN fue una figura clave para la "generación perdida" de escritores norteamericanos que vivieron en París en los años 20 (ella misma denominó así al grupo que entre otros, integraron Hemingway y Scott Fitzgerald). Pero antes, su nombre estuvo ligado al núcleo fundador de la pintura moderna: a Picasso, Matisse, Cézanne, Renoir, Delaunay, Juan Gris. Esos dos papeles -el de mecenas y el de "primera lectora" de jóvenes escritores- bastaron para consolidar su lugar en las vanguardias del siglo XX, mucho más que sus experimentos de escritura "cubista", que leídos hoy no pasan de una curiosidad. De fuerte personalidad, segura de sí misma y contundente en sus entusiasmos y rechazos, consiguió incluso opacar el papel jugado por sus hermanos, también ellos coleccionistas y patrocinadores de los nuevos artistas.

El Grand Palais de París, el Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Metropolitan de Nueva York han organizado juntos una exposición sobre el legendario acervo pictórico de los Stein, titulada Matisse, Cézanne, Picasso. La aventura de los Stein. La exhibición, que estuvo en San Francisco entre mayo y setiembre de 2011, se puede ver en París hasta el 16 de enero de 2012 y estará en Nueva York entre febrero y junio de 2012.

Entre dos continentes. De origen bávaro, Daniel, el padre de los Stein, llegó a Baltimore en 1841 e hizo su fortuna con la venta de uniformes militares durante la guerra de Secesión. Casado con Amelia Keyser, se instaló en Pittsburg donde nacieron sus primeros hijos Michael, Simon y Bertha. En Allegheny -cerca de Pittsburg- nacerían los dos menores, Leo (1872) y Gertrude (1874).

Gertrude tenía apenas un año cuando el padre, luego de vender la empresa a su hermano, partió para Viena con toda la familia. Luego de una estadía de un año en París, en 1879 vuelven a Estados Unidos donde Daniel funda ahora una empresa de vías ferroviarias con la misma fortuna que con los uniformes. Pero muere joven, él en 1891, tres años después de la muerte de su mujer, dejando a Michael el cuidado de la herencia de sus hermanos. El hijo mayor hará bien su trabajo y en adelante la familia podrá vivir de rentas. Interesado en el arte, Leo estudia en Berkeley, mientras Gertrude hace cursos de Psicología experimental con William James y se decide a estudiar Medicina.

                                           LEIA MAIS >>>>


sexta-feira, 16 de dezembro de 2011

Premios anuales de literatura del MEC- Uruguay

Gustavo Espinosa ganó con su obra "Carlota Podrida"

Ayer tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios Anuales de Literatura 2011, edición Bicentenario, en el Museo Nacional de Artes Visuales, del Parque Rodó. La actividad contó con la presencia del ministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich, la subsecretaria de Educación y Cultura María Simon, el director nacional de Cultura Hugo Achugar y la coordinadora del Área Letras Virginia Lucas. Escritores destacados y emergentes fueron distinguidos en este edición, que contó con más de 400 inscriptos y 60 artistas e intelectuales premiados.
En la categoría Narrativa el primer premio fue para el docente y escritor olimareño Gustavo Espinosa, por su libro Carlota podrida. El artista viene desarrollando una actividad sostenida desde tiempo atrás, que ahora se está haciendo más pública a fuerza de premios y ediciones de sus obras.
El segundo premio (siempre dentro de la categoría Éditos) fue para Damián González Bertolino por El increíble Springer, mientras que el tercero lo cosechó María del Rosario González, por Pégame que me gusta. También hubo una mención para el talentoso Roberto Echavarren, por Yo era una brasa. En el rubro Inédito el primer premio fue para Marisa Silva Schultze, el segundo para Marina Rodríguez Velázquez, y el tercero para Martín Arocena Segovia.
En la categoría Ensayo de Filosofía, Lingüística y Ciencias de la Educación, Sandino Núñez se hizo con el primer lugar del podio (en el área de Éditos) por Cosas profanas, mientras que en Ensayos de Historia, Biografías y temas afines, la profesora Ana María Rodríguez Aycaguer ganó el primer premio de trabajos éditos por Un pequeño lugar bajo el sol: Mussolini, la conquista de Etiopía y la diplomacia uruguaya, 1935-1938.
En teatro édito premiaron a Carlos Maggi y Santiago Sanguinetti, y en inédito, a Agustín Silveira Möller, por Olor a pobre.
CLIQUE AQUI  para ler mais sobre a obra de Gustavo Espinosa, "Carlota Podrida"

Fonte: El País Cultural http://www.elpais.com.uy

sexta-feira, 21 de outubro de 2011

Los Rios Profundos de José María Arguedas na Resenha de Soledad Platero


No ano do Centenário de nascimento do escritor peruano josé maría arguedas, publicamos do el país cultural - uy,  a resenha de soledad platero sobre a obra los rios profundos. 
"LOS RÍOS PROFUNDOS", LA NOVELA CONSAGRATORIA

Hijo de los ríos y de los puentes


COMO SUCEDE con otros autores -el peruano César Vallejo, pero también el alemán Walter Benjamin- José María Arguedas es un territorio en disputa. Su persona y su obra funcionan como locaciones para el debate entre distintas formas de entender la cultura, la política y la escritura. Como escenario y premio para corrientes, a veces opuestas y a veces confluyentes, de opinión y de análisis.
Él mismo se entendía de ese modo. Él fue el primero en exponer con detalle, y reiteradamente, el combate en el que se sentía atrapado, y que puede esquematizarse como un tironeo entre sus dos patrias: la lengua quechua y la lengua española; el mundo andino y el mundo de los blancos; la inclinación mágica y la pretensión etnográfica. Y es, seguramente, por esa exposición constante de su dolencia, por ese abuso confesional y erizado -y por el contexto en que tuvo lugar- que hasta hoy, a cien años de su nacimiento, sigue siendo un punto luminoso y ciego, una condensación de materia radiante que rechaza la voluntad simplificadora del ojo.
Arguedas escribió varios relatos que dan cuenta de la vida en la sierra, de las costumbres de los indios y de los mistis, de la situación de aculturación en la que vivían los colonos, de la miseria y el desamparo que azotaban a esos hombres y mujeres atados a una tierra ajena, embrutecidos por la chicha y adormecidos por los sermones de los curas; pero la novela que lo hizo trascender el mero folclorismo, la que lo consagró como un escritor mayor, por encima del valor crítico o testimonial de sus historias, fue Los ríos profundos.

sexta-feira, 14 de outubro de 2011

El País Cultural: G. K. Chesterton e a narrativa Policial

Publicamos resenha de Elvio E. Gandolfo do El País Cultural UY, sobre o livro CÓMO ESCRIBIR RELATOS POLICÍACOS, de G. K. Chesterton
Detectives, asesinos y la lógica
Elvio E. Gandolfo
LAS RECOPILACIONES de ensayos de G. K. Chesterton son un festival de ingenio, sabiduría y capacidad inventiva. Eso cuando las hace él mismo. Nunca se le habría ocurrido una como ésta, con todos sus textos (o fragmentos de texto) sobre los "relatos policíacos". Inevitablemente, le habría sonado repetitiva. La selección incluye 42 trabajos de diversa medida, publicados entre 1901 y 1936, el año de su muerte. No hay explicación de su orden (que no es cronológico), pero sí se detalla su procedencia en las páginas finales.

El propio Chesterton creó un personaje muy conocido: el padre Brown. Aunque es bastante menos conocido que Sherlock Holmes, a quien dedica varios de los textos, aunque considera a Poe superior a Conan Doyle, justamente por ser poeta, y no a pesar de ello. Para él, además, la mejor novela de todos los tiempos es El último caso de Trent, de E. C. Bentley. Quizás se deba a que el "relato policíaco" al que se refiere Chesterton es básicamente la policial inglesa de enigma. Tanto el padre Brown como, sobre todo, Sherlock Holmes, tenían algunos rasgos de lo que después fue la "serie negra": por eso han perdurado.
Chesterton explica más de una vez que la llamada "literatura seria" le pone los pelos de punta: "yo me quedo con el hombre que consagra un relato breve a afirmar que puede resolver el misterio de un asesinato cometido en Margate antes que con aquel que dedica un libro entero a decir que es incapaz de resolver el problema de las cosas en general".
Unas páginas de su Autobiografía detallan la fuente de inspiración de su padre Brown: un cura real que lo asombró por su conocimiento de los crímenes y pecados humanos: "que la Iglesia Católica supiera más que yo acerca del bien resultaba fácil de creer, pero que supiera más del mal parecía increíble".
Otro tema repetido es el análisis de la lógica de un detective como Holmes. Para él es un invento brillante de Watson y, desde luego, de Conan Doyle: "Sherlock Holmes solo podía existir en la ficción; es demasiado lógico para la vida real. En la vida real habría adivinado la mitad de los hechos mucho antes de deducirlos".
En "La domesticidad de los detectives" admira la capacidad de los franceses para ir al grano y organizar el relato: Dumas le parecía un militar. No creía que Los tres mosqueteros fuera un derroche de plumas y espadas, o de pura aventura. Para él "no son mero derroche, sino más bien una revolución militar, incluso una revolución disciplinada, y, desde luego, una revolución muy francesa".
Una novela policial inglesa que podría haber ocupado un puesto de honor quedó inconclusa por muerte del autor: El misterio de Edwin Drood, de Charles Dickens. Chesterton expone las teorías de otros autores, y subraya su condición excepcional en la obra del autor: "La única novela que Dickens no terminó fue la única que necesitaba un final". El largo texto es de los más absorbentes del libro.
El estado de alerta y diversión que caracterizan a Chesterton desarticula el peso de la repetición. Siempre aparecen frases brillantes o cargadas de humor, paradójicas, inquietas: "Es un hecho bien conocido que le gente que jamás ha tenido éxito en nada termina escribiendo libros sobre cómo tener éxito"; "No podemos aterrorizarnos por una sociedad secreta de asesinos que se han conjurado para matar a un tipo tan aburrido que estaría mejor muerto"; "La mayoría de la gente, de hecho, está del lado adecuado y simplemente lo oculta".
En un texto sobre la lectura de novelas define el "talento de la novela inagotable" de Walter Scott, Thackeray o Dickens por la posibilidad de volver a entrar en esas largas novelas cuando quiere, "como otros entran en su club", siempre con la sensación de descubrir algo nuevo.
Cerca del final declara que una ciudad, al fin, es más poética que el campo: "la Naturaleza es un caos de fuerzas inconscientes, una ciudad es un caos de fuerzas conscientes". Esa convicción no haría más que demostrarse a partir del año 1936 en que terminaron su vida y estas páginas.
CÓMO ESCRIBIR RELATOS POLICÍACOS, de G. K. Chesterton. Acantilado, 2011. Barcelona, 255 págs. Distribuye Gussi.

sexta-feira, 7 de outubro de 2011

El País Cultural: La magistral Flannery O`Connor


DOS NOVELAS VIOLENTAS
Carlos María Domínguez
ADEMÁS DE UNA treintena de cuentos (muchos magistrales), artículos y conferencias, Flannery O`Connor escribió dos novelas que Lumen acaba de editar en un solo tomo, Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan. La primera inauguró su camino en las letras y fue publicada en 1952. Varios críticos calificaron de locura el relato de la historia de Hazel Motes, un soldado que al regreso de la Segunda Guerra, luego de hallar su hogar destruido, se dirige a la ciudad de Taulkinham para "hacer cosas que nunca hizo". Frecuentará a una prostituta, perseguirá a un falso profeta y a su perversa hija, se comprará un auto destartalado, predicará en las calles una iglesia sin Cristo, mientras compite con impostores y desesperados. En una nota a su reedición de 1962, O`Connor afirma haber escrito una novela cómica con un tratamiento serio. Su humor es el sarcasmo duro, cruel, inteligente, sobre la soledad y el vacío existencial de personajes que vacilan entre la vulgaridad y la demencia.
Es una novela intensa, eléctrica, colmada de astucias narrativas y personajes complejos, varios siniestros y simpáticos, capaces de encarnar a un tiempo la pureza y el crimen. Una de las muchas perspectivas que abre la historia recuerda que los grandes ingenuos son gente peligrosa. En cierto modo evoca a Dostoievski, sólo que virado a una clave norteamericana, auténticamente sureña. Toda la novela puede leerse en el espíritu del blues, no sólo por la matriz mundana y religiosa de la historia. También y sobre todo por la composición sincopada de un relato que altera los énfasis, pulsa el ritmo sobre dos o tres obsesiones, desplaza los significados y hace oír lo que calla.

sexta-feira, 2 de setembro de 2011

El País Cultural: Reedição de Contos de Ítalo Calvino


La verdad está en los sentidos

Rosario Peyrou


CUENTA ESTHER Singer -la esposa argentina de Italo Calvino- que el escritor empezó a escribir en 1972 un libro sobre los cinco sentidos. Cuando murió, en 1985, solo había terminado tres: los que corresponden al olfato, al gusto y al oído. El proyecto no se limitaba a escribir dos cuentos más, sobre la vista y el tacto, sino que Calvino -dice su viuda- tenía planeado escribir un ensayo que sirviera de introducción, o darle a la obra una estructura "portante" como en Si una noche de invierno un viajero. Saberlo deja al lector con una sensación de frustración, porque esos ensayos con los que el escritor italiano solía completar algunos de sus libros (el que introduce la trilogía de Nuestros antepasados, el hermoso ensayo prólogo de Por qué leer a los clásicos, por ejemplo) son siempre iluminadores. Pero aún así, desgajados del proyecto original, los tres relatos muestran algunas de las mejores virtudes de Calvino. En cualquiera de los tres brilla la felicidad de su escritura, la ironía y el espíritu lúdico que le eran naturales y que el escritor había incentivado en contacto con el Oulipo (el Taller de Literatura Potencial que tuvo a Raymond Queneau y a Georges Perec como figuras fundamentales). A mediados de los años sesenta, Calvino se había alejado de la literatura de su primera época de compromiso civil y desarrollado una manera de encarar la escritura con un espíritu investigador casi "científico", buscando la construcción de nuevos órdenes formales, con libros como El castillo de los destinos cruzados, hecho en base a las combinaciones de las cartas del Tarot, o indagando en las experiencias perceptivas, como en Palomar. Le interesaba especialmente el problema de la percepción, convencido como estaba de que el hombre moderno ha perdido calidad en su capacidad de aprehender el mundo por una creciente subutilización de los sentidos. Esta carencia, que atribuía a la vida en las grandes ciudades, habría alejado al hombre moderno de la naturaleza, de su primitiva capacidad de empatía con el mundo, y embotado una forma de la inteligencia que reside en el cuerpo. La conciencia de esa distancia cada vez más insalvable preside estos relatos.
"El nombre, la nariz", dedicado al olfato, entremezcla tres planos que repiten una misma historia primordial: en el primero, un caballero busca en París, y con la ayuda de la mejor perfumista de la ciudad, a una mujer que solo conoce por su olor. Frente a su nariz desfilan los más sofisticados perfumes usados por las damas más encumbradas, perfumes que Calvino describe con un despliegue de imaginación y sensualidad que recuerdan a Proust. 
                 
Fonte: http://www.elpais.com.uy

sexta-feira, 26 de agosto de 2011

EL INSPECTOR MAIGRET - Resenha de Soledad Platero no El País Cultural


Cada hombre es un mundo

LA PRIMERA novela de la serie protagonizada por el comisario Maigret, escrita por Georges Simenon, fue Pietr, le leton, de 1931. En español circuló como Pedro, el letón, pero también como La muerte ronda a Maigret, un título más cercano a la estética de las colecciones de novelas populares en las que el célebre comisario se inscribiría.
Jules Maigret fue el protagonista de 78 novelas y 28 cuentos, y es uno de los detectives literarios más recordados por los lectores y, sin duda, el más querido. Abrió el camino del policial europeo -ese que se distanció tanto de la novela inglesa de enigma como de la novela negra norteamericana para instalarse en un clima de pequeños cafés y tabernas, en fondas que guardan el olor de muchos guisos, en pensiones y arrabales menos violentos que sórdidos o melancólicos.
Maigret es el rey indiscutible de ese ambiente, y podríamos afirmar que es él mismo quien lo construye, en tanto son siempre su perspectiva y su universo moral los que tenemos al transitarlo. Es probable que el notable éxito de la serie, que la simpatía y el afecto conquistados por el personaje, y el respeto obtenido por su creador, Georges Simenon, se apoyen en la sólida legalidad que el comisario de la Policía Judicial va desplegando a su paso, y que, aún ahora, pasados tantos años, sigue impermeable a las objeciones políticamente correctas, a los reclamos de veracidad y a las exigencias de precisión que amenazan a tantos mundos ficticios. 
El comisario no tiene hijos. Vive con su mujer, Mme. Maigret, en un apartamento del bulevar Richard-Lenoir. Tienen rutinas matrimoniales -el cine de los jueves; las cenas, una vez al mes, en casa de los Pardon; las vacaciones, una vez al año, en Meung-sur-Loire, en donde piensan vivir de viejos- que asoman siempre, lateralmente, para ayudar al lector a instalarse en la perspectiva del personaje. Para pisar dentro de los zapatos de Maigret desde que se despierta, y acompañarlo en cada paso dado en ese mundo conocido pero siempre desafiante, en el que alguien muere violentamente y hay que descubrir por qué.
El mundo de Maigret es la gente. No es París, ni las pequeñas poblaciones a las que se traslada ocasionalmente, casi siempre detrás de un impulso, de una curiosidad, sin órdenes expresas ni cobertura oficial. Su mundo es la pura gente y su circunstancia. Su mundo se edifica desde él, desde su mirada, y se completa en ese misterio siempre renovado que son las personas, sus vidas de todos los días, los hábitos en los que se han ido gastando y desdibujando durante años, hasta el punto de pedir, secretamente, que algo, aunque sea alguna desgracia, caiga sobre ellos y los arranque de ahí.

sexta-feira, 8 de julho de 2011

El País Cultural: A resenha de Soledad Platero sobre livro de Vlady Kociancich


Tradición y talento individual


Soledad Platero

AUNQUE HACER una afirmación semejante es siempre un peligro, no está de más correr ciertos riesgos para postular que hay cierta literatura que sólo puede ser argentina. Y que esa cualidad única, peculiarísima, no tiene que ver con escenarios o temas, sino que habita en una forma precisa, distintiva, de trabajar en el lenguaje.
Cuadro de una muerte dudosa es una novela argentina, y no porque irrumpan en ella Buenos Aires, o el olor del café, o la enormidad vacía del campo (el campo, en la Argentina, no es como el campo uruguayo: es el desierto metafísico que Borges encontró en Sarmiento, en Mansilla o en Hernández), o los apellidos ingleses pegados a nombres criollos. Es argentina en su escritura. Es inconfundiblemente argentina en la forma de tratar con las palabras, de pegar adjetivos a sustantivos, de establecer el ritmo de la prosa: "Sé que ese hombre lleva años escapando de la justicia con sobornos, pagando caro un nombre falso. Sé que amparado en la desidia de funcionarios tan huidizos como él, igualmente insaciables de plata mal habida, pudo vivir casi al nivel de la autoridad que había tenido antes de cometer la estupidez de un asesinato".
En la escritura de Vlady Kociancich (Buenos Aires, 1941) está Borges (y en Borges hay mucha gente), pero también es fuerte el parentesco con Piglia, con Andrés Rivera, con Abelardo Castillo, con Sylvia Iparraguirre, con Eduardo Belgrano Rawson. Está en ciertos giros, en cierta forma de tratar la frase; de inyectarle, podría decirse, una prosodia literaria.

UNA ESTAFA LEGAL. En Cuadro de una muerte… hay varias muertes, aunque sólo una sea la del título. Pero ya se sabe que una muerte violenta procede siempre de alguna muerte anterior, y no es raro que se estire en muertes posteriores. Una mujer aparece colgada de un árbol, en medio de un campo pelado, en una zona baja y pegajosa conocida como "la laguna de Bungen", en las cercanías de un pueblo chato y diminuto en la provincia de Buenos Aires.
La muerta era huésped de un hotel que vende servicios de salud y bienestar a personas que llegan estresadas, obesas y aburridas, y que están dispuestas a someterse a una dieta de hambre y a un régimen militar de actividades saludables o seudocreativas. Una estafa como hay tantas, pensada para ofrecer lo mínimo haciéndolo pasar por mucho: nada que hacer, casi nada que comer, un horario estricto para todo, y la posibilidad de abandonarse a la humillación y el hastío a cambio de olvidar las responsabilidades y las exigencias de la vida en el mundo real.
Lo curioso de este hotel, sin embargo, no es su carácter de estafa perfectamente legal, sino el hecho de funcionar en un delirante castillo levantado por un alemán excéntrico en medio de un pueblo de un puñado de casas bajas. Un capricho que sería inverosímil si no fuera porque los castillos con torreones, almenas y fosos fueron una práctica relativamente frecuente en tiempos de vacas gordas en estas pampas.  


sábado, 25 de junho de 2011

Obra y vida de Poe en El País cultural

Publicamos do  El País Cultural desta última sexta- feira artigos sobre a obra de Edgar Allan Poe.


EN EL PRIMER CENTENARIO (1909)

Fuera del Panteón americano



George Bernard Shaw
HUBO UN TIEMPO en el que América, la tierra de la libertad y el lugar de nacimiento de Washington, parecía la patria natural de Edgar Allan Poe. Hoy en día algo así se ha vuelto inconcebible: ningún joven puede leer las obras de Poe sin preguntarse con incredulidad qué demonios pinta Poe en ese barco. América ha quedado al descubierto, y Poe no. Esta es la situación. ¿Cómo pudo vivir allí el mejor de los artistas, este aristócrata de las letras? No vivió allí; sólo murió, y se le tachó con presteza de borracho y fracasado, aunque sigue abierta la cuestión de si realmente bebió tanto alcohol en su vida como bebe hoy un moderno triunfador americano, sin mayor comentario, en seis meses.
Si el Día del Juicio estuviera previsto para el día del centenario del nacimiento de Poe, sólo habría dos hombres entre los fallecidos desde el día de la Declaración de Independencia cuya súplica de gracia pudiera revocar una inmediata sentencia condenatoria para toda la nación; y no está claro si a esos dos se les podría convencer de que pervirtieran la justicia eterna pronunciando esa súplica. Esos dos, son, por supuesto, Poe y Whitman; entre ellos existe la notable diferencia de que Whitman es aún creíble como americano, mientras que incluso los propios americanos, aunque están bastante faltos de hombres de genio, omiten el nombre de Poe de su Panteón. (...)
SUPREMACÍA Y BELLEZA. Edgar Allan Poe no era en lo más mínimo un filisteo. Escribió siempre como si su nativa Boston fuera Atenas, como si la Universidad de Charlottesville fuera la Academia Platónica y como si su hogar coronara las cumbres de Fiesole. Fue el mayor crítico periodístico de su tiempo e hizo visible el buen arte europeo en un momento en que los críticos europeos esperaban a alguien que les dijera qué decir. Su poesía es tan exquisita y refinada que la posteridad se negará a creer que pertenece a la misma civilización que la gloria de las lilas de la señora Julia Ward Howe o las honradas rimas de Whittier. Tennyson, que, si algo era, era un virtuoso, nunca produjo un éxito capaz de soportar ser leído tras cualquiera de los fracasos de Poe. Poe producía magia de una forma constante e inevitable allí donde sus mejores contemporáneos producían sólo belleza. Las piezas más populares de Tennyson, "The May Queen" y "La carga de la caballería ligera", no aguantan la repetición; tras algún tiempo se vuelven directamente nauseabundas. "El cuervo", "Las campanas", y "Annabel Lee" resultan tan fascinantes tras mil lecturas como lo fueron la primera vez.
                                                          LEIA MAIS >>>>

Clique nos títulos para ler também sobre Edgar Allan Poe no El País Cultural:

El sacudón intacto


sexta-feira, 27 de maio de 2011

El País Cultural: a resenha de Soledad Platero sobre livro de Joyce Carol Oates

Oates in 2006. Photo: Sarahana Shrestha

NOVELA DE JOYCE CAROL OATES

La destreza de una experta


Soledad Platero
JOYCE CAROL OATES lo hizo una vez más. Publicó otra de esas novelas que hacían crispar de horror y envidia a Truman Capote, y que la vienen manteniendo entre los autores más leídos en su país desde hace décadas.
Hay quienes dicen que el Gran Novelista Norteamericano -una fantasía que ronda toda producción de largo aliento ambientada en los Estados Unidos- no es un hombre, sino una mujer, y se apellida Oates. La afirmación es verosímil. Esta mujer menuda, con cara de ratón de biblioteca y ojos agrandados por lentes gruesísimos, lleva publicada una centena de títulos entre los que hay novelas, cuentos, poesía, ensayo y teatro. Aunque sería exagerado decir que todos son buenos, hay que reconocer que con los que son muy, muy buenos, ya se ganó un lugar indisputable en las letras en lengua inglesa.
Ave del paraíso es una muestra de lo mejor de Oates: un novelón gótico escrito con la inteligencia y la destreza de una experta. En el comienzo hay un crimen. Una joven mujer, esposa y madre, aparece asesinada brutalmente en su cama, en la vivienda barata que compartía con una amiga desde que había tomado la decisión de cambiar de vida, dejando atrás a su marido. El que la encuentra es Aaron, su hijo adolescente. La policía comienza inmediatamente a buscar sospechosos, y los que se perfilan con más posibilidades son el ex marido, Delray Kruller, y el amante, Eddy Diehl. Como en una novela de James Ellroy, esa muerte brutal, especialmente violenta, pondrá en marcha una historia que se abre siguiendo a dos personajes: Aaron, el hijo de Zoe Kruller, y Krista, la hija de Eddy Diehl.
Pero Oates es una escritora superior a Ellroy. Sus novelas son mucho más que los truculentos temas que elige (o que la eligen, de creer en sus declaraciones). Es en el notable manejo de las voces narrativas, en el exacto aire que da a cada personaje -a los pensamientos y sensaciones de cada personaje- que se sostienen sus dramones, siempre a un paso de tocarse con la literatura más barata y sensacionalista, pero siempre a un paso también, y mucho más corto, de las grandes novelas clásicas.

Clandestino - Gilberto Isquierdo e Said Baja

  Assim como o Said, milhares de palestinos tiveram de deixar seu país buscando refúgio em outros lugares do mundo. Radicado nesta fronteir...