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sábado, 10 de agosto de 2013
quarta-feira, 23 de maio de 2012
Andrei Rublióv (Rublev), de Andrei Tarkovski
Eu
não procurei este livro para comprar, eu cruzei com ele. Estava
caminhando por uma livraria e dei de cara com o volume da Martins
Fontes. Estranho, não era um DVD do filme, mas um livro de mais de
300 páginas escrito pelo próprio diretor e roteirista Andrei
Tarkovski. Comprei imediatamente e não é que o tenha lido, eu o
engoli imediatamente com os olhos.
Trata-se
de um roteiro literário, que na verdade é um romance escrito por
Tarkovski para servir de base para as filmagens. O roteiro
final foi escrito em parceria com Andrei Konchalovsky e parece
consistir apenas no acabamento dos diálogos e no corte de
descrições e cenas, pois o livro (ou roteiro literário) possui 14
capítulos, 5 capítulos a mais do que o filme.
OK,
mas porque tanta expectativa? Ora, pelo imenso filme de Tarkovski, um
dos melhores de toda a história do cinema, pelo profundo humanismo
que se desprende da história e pela grande carga emocional de um
filme que parece não terminar nunca, tal a impressão deixada nas
mentes de quem o vê. Com a publicação deste roteiro — falemos
sério, deste romance — ficam inequívocas as intenções do
cineasta soviético. Tarkovski pretendia mesmo discutir o papel do
artista e da fé na sociedade. Se o palco é a Rússia (Rus) da
invasão tártara do século XV, a alegoria serve a qualquer outro
tempo e sociedade. No livro, Rublióv está muito mais completo
e complexo do que no filme, o que, se não significa uma obra de arte
melhor — e certamente não significa — , significa explicações
para vários trechos apenas intuídos.
Na
leitura, capta-se melhor a personalidade do trio de pintores de
ícones, perdidos ou indo de igreja em igreja na paupérrima e
faminta Rússia medieval. Andrei é um jovem quieto e
misterioso. Daniil é resignado, propondo sacrifícios a si
mesmo. Kiril é esperto, lógico mas ciumento. O trio representa a
Trindade do ícone mais famoso de Rublióv. As cenas — todas
passadas por volta do ano de 1400 — nem sempre são contadas do
mesmo ponto de vista, podem variar, assim como a ordem de
apresentação delas é diferente no filme.
Andrei
Rublióv é um surpreendente painel sociológico sobre a Rússia
medieval. Os estranhos rituais, a fé, a necessidade da igreja para
não passar fome, a busca da própria identidade, a busca da verdade.
Há violência extrema na cena em que a igreja é invadida e
saqueada, com o sacerdote sendo marcado por uma cruz incandescente.
Ali, Rublióv perde a fé para reencontrá-la no filho de um
fabricante de um sineiro, um menino que, sem saber muito bem o que
faz e ameaçado de morte se não for capaz de forjar um sino, vai
adiante movido por não se sabe o bem o quê– pela mera intuição,
pela fé ou pela observação e desespero. Ali, Rublióv vai
reencontrar deus e o espírito para voltar a criar beleza religiosa
para um mundo absolutamente bárbaro.
O
filme, de 1966, foi somente liberado em 1969, assim mesmo com cortes
impostos pela censura soviética, que não aprovava a alegoria de
Tarkovski contra a intervenção das instituições no trabalho do
artista. Isto é algo quase não lê no “roteiro literário” do
diretor.
![]() |
| Andrei Rublev: Trindade. Galeria Tretyakov |
Fonte: http://www.sul21.com.br
sexta-feira, 20 de abril de 2012
El País Cultural: A saga de Vasco da Gama
El comienzo de un imperio
Jorge Gutiérrez
EN
1497 UNA MODESTA flota formada por cuatro barcos pequeños y
alrededor de 150 hombres al mando de Vasco de Gama zarpó de Portugal
en busca de una ruta marítima a la India circunnavegando África. La
expedición llegó al puerto de Calicut, en la costa sudoccidental de
la India, y volvió a Portugal dos años después de la partida con
dos barcos y 30 hombres menos. Con el triunfal viaje de Gama,
promovido por el rey Manuel I con el doble fin (que él creía
predestinado por Dios) de ser "causa de destrucción de los
moros" y tantear la posibilidad de monopolizar el comercio de
productos del Oriente, comenzó una asombrosa historia de casi
doscientos años de presencia portuguesa en tres océanos y tres
continentes.
El
viaje de Gama fue rápidamente seguido por nuevas expediciones, mucho
más poderosas, y la creación del Estado Portugués de la India. Fue
también el comienzo de la presencia occidental en el subcontinente:
su éxito atrajo otras aves de rapiña y en la estela de las naves
portuguesas llegaron, ocuparon territorios y prosperaron los
holandeses, los ingleses y los franceses.
La
expansión portuguesa había comenzado en 1416, cuando el infante
Enrique creó un innovador centro de estudios de navegación y
cartografía en la actual Sagres. Desde ese año, expediciones
portuguesas habían bajado por el Atlántico (en los viajes más
australes, para aprovechar los vientos, describían una curva que los
acercaba más a la costa de Brasil que a la de África) hasta que en
1488 una de ellas, al mando de Bartolomeu Dias, dobló el cabo de
Buena Esperanza y subió un corto trecho por la costa africana del
Índico. Gama debía recorrer el aún desconocido tramo África-India
y dejar establecida una ruta marítima directa para el comercio de
productos del Oriente. Adicionalmente, debía establecer contacto con
todos los cristianos que encontrara (en particular con los habitantes
del legendario y fantasmal reino etíope del Preste Juan) y construir
alianzas con ellos con el fin de hacerle la guerra a los musulmanes.
DERROTA
DE VASCO DE GAMA. EL PRIMER VIAJE MARÍTIMO A LA INDIA, de Isabel
Soler. Acantilado, 2011. Barcelona, 228 págs. Distribuye Gussi.
sexta-feira, 17 de fevereiro de 2012
El País cultural: A pele dura de Almodóvar
Álvaro Buela
LUEGO DEL ACCIDENTE automovilístico que costó la
vida de su esposa, el doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) está empeñado en
la creación de una nueva piel sintética en su laboratorio high-tech. Lo está
logrando con un cobayo humano de nombre Vera (Elena Anaya), a quien tiene
prisionera en su mansión bajo la atenta custodia del ama de llaves (Marisa
Paredes) y del control de cámaras de vigilancia. Ledgard ha hecho con Vera una
réplica exacta de su esposa muerta, despojándola de su personalidad y aspecto originales.
La identidad remota de Vera se revelará cerca
del final, una vez que también se develen otros traumas enterrados en el pasado
de Ledgard: el secreto que guarda el personaje de Paredes, la existencia de una
hija que se ha suicidado luego de una violación y, sobre todo, el vínculo entre
el violador y Vera.
A primera vista, poco hay en La piel que habito
(2011) de los manierismos que hicieron de Pedro Almodóvar una celebridad
global. En efecto, la gélida textura de la imagen, que se mimetiza con la
asepsia del laboratorio de Ledgard, la casi total ausencia de humor, el anclaje
en un género más o menos específico (el horror científico) y el tono hierático
de las actuaciones se desmarcan de la vitalidad tragicómica y sensual que
irradiaba el sector más celebrado de su filmografía.
Ello contribuyó al rechazo de todo espectador que esperara encontrarse
con los viejos tópicos con que Almodóvar redefinió la representación de la
mujer, la pasión y la hispanidad cinematográficas. En su lugar,
dominando con maestría la cámara, el espacio y el tiempo, el cineasta da un
salto conceptual de alto riesgo y entrega un artefacto de extraordinaria
complejidad que ofrece un permanente juego de polarizaciones entre el qué y el
cómo.
MELODRAMA HELADO. Sin embargo, por debajo de esa
piel (la del film y la de Vera) al mismo tiempo helada y ardiente, líquida y
concreta, controlada y feroz, discurren temáticas y signos propios del cine
almodovariano, sólo que acá asumen un aspecto sublimado cercano a la
abstracción.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 21 de outubro de 2011
Los Rios Profundos de José María Arguedas na Resenha de Soledad Platero
No ano do Centenário de nascimento do escritor peruano josé maría arguedas, publicamos do el país cultural - uy, a resenha de soledad platero sobre a obra los rios profundos.
"LOS RÍOS PROFUNDOS", LA NOVELA CONSAGRATORIA
Hijo de los ríos y de los puentes
COMO SUCEDE con otros autores -el peruano César Vallejo, pero también el alemán Walter Benjamin- José María Arguedas es un territorio en disputa. Su persona y su obra funcionan como locaciones para el debate entre distintas formas de entender la cultura, la política y la escritura. Como escenario y premio para corrientes, a veces opuestas y a veces confluyentes, de opinión y de análisis.
Él mismo se entendía de ese modo. Él fue el primero en exponer con detalle, y reiteradamente, el combate en el que se sentía atrapado, y que puede esquematizarse como un tironeo entre sus dos patrias: la lengua quechua y la lengua española; el mundo andino y el mundo de los blancos; la inclinación mágica y la pretensión etnográfica. Y es, seguramente, por esa exposición constante de su dolencia, por ese abuso confesional y erizado -y por el contexto en que tuvo lugar- que hasta hoy, a cien años de su nacimiento, sigue siendo un punto luminoso y ciego, una condensación de materia radiante que rechaza la voluntad simplificadora del ojo.
Arguedas escribió varios relatos que dan cuenta de la vida en la sierra, de las costumbres de los indios y de los mistis, de la situación de aculturación en la que vivían los colonos, de la miseria y el desamparo que azotaban a esos hombres y mujeres atados a una tierra ajena, embrutecidos por la chicha y adormecidos por los sermones de los curas; pero la novela que lo hizo trascender el mero folclorismo, la que lo consagró como un escritor mayor, por encima del valor crítico o testimonial de sus historias, fue Los ríos profundos.
sexta-feira, 14 de outubro de 2011
El País Cultural: G. K. Chesterton e a narrativa Policial
Publicamos resenha de Elvio E. Gandolfo do El País Cultural UY, sobre o livro CÓMO ESCRIBIR RELATOS POLICÍACOS, de G. K. Chesterton
Detectives, asesinos y la lógica
Elvio E. Gandolfo
LAS RECOPILACIONES de ensayos de G. K. Chesterton son un festival de ingenio, sabiduría y capacidad inventiva. Eso cuando las hace él mismo. Nunca se le habría ocurrido una como ésta, con todos sus textos (o fragmentos de texto) sobre los "relatos policíacos". Inevitablemente, le habría sonado repetitiva. La selección incluye 42 trabajos de diversa medida, publicados entre 1901 y 1936, el año de su muerte. No hay explicación de su orden (que no es cronológico), pero sí se detalla su procedencia en las páginas finales.
El propio Chesterton creó un personaje muy conocido: el padre Brown. Aunque es bastante menos conocido que Sherlock Holmes, a quien dedica varios de los textos, aunque considera a Poe superior a Conan Doyle, justamente por ser poeta, y no a pesar de ello. Para él, además, la mejor novela de todos los tiempos es El último caso de Trent, de E. C. Bentley. Quizás se deba a que el "relato policíaco" al que se refiere Chesterton es básicamente la policial inglesa de enigma. Tanto el padre Brown como, sobre todo, Sherlock Holmes, tenían algunos rasgos de lo que después fue la "serie negra": por eso han perdurado.
Detectives, asesinos y la lógica
Elvio E. Gandolfo
LAS RECOPILACIONES de ensayos de G. K. Chesterton son un festival de ingenio, sabiduría y capacidad inventiva. Eso cuando las hace él mismo. Nunca se le habría ocurrido una como ésta, con todos sus textos (o fragmentos de texto) sobre los "relatos policíacos". Inevitablemente, le habría sonado repetitiva. La selección incluye 42 trabajos de diversa medida, publicados entre 1901 y 1936, el año de su muerte. No hay explicación de su orden (que no es cronológico), pero sí se detalla su procedencia en las páginas finales.
El propio Chesterton creó un personaje muy conocido: el padre Brown. Aunque es bastante menos conocido que Sherlock Holmes, a quien dedica varios de los textos, aunque considera a Poe superior a Conan Doyle, justamente por ser poeta, y no a pesar de ello. Para él, además, la mejor novela de todos los tiempos es El último caso de Trent, de E. C. Bentley. Quizás se deba a que el "relato policíaco" al que se refiere Chesterton es básicamente la policial inglesa de enigma. Tanto el padre Brown como, sobre todo, Sherlock Holmes, tenían algunos rasgos de lo que después fue la "serie negra": por eso han perdurado.
Chesterton explica más de una vez que la llamada "literatura seria" le pone los pelos de punta: "yo me quedo con el hombre que consagra un relato breve a afirmar que puede resolver el misterio de un asesinato cometido en Margate antes que con aquel que dedica un libro entero a decir que es incapaz de resolver el problema de las cosas en general".
Unas páginas de su Autobiografía detallan la fuente de inspiración de su padre Brown: un cura real que lo asombró por su conocimiento de los crímenes y pecados humanos: "que la Iglesia Católica supiera más que yo acerca del bien resultaba fácil de creer, pero que supiera más del mal parecía increíble".
Otro tema repetido es el análisis de la lógica de un detective como Holmes. Para él es un invento brillante de Watson y, desde luego, de Conan Doyle: "Sherlock Holmes solo podía existir en la ficción; es demasiado lógico para la vida real. En la vida real habría adivinado la mitad de los hechos mucho antes de deducirlos".
En "La domesticidad de los detectives" admira la capacidad de los franceses para ir al grano y organizar el relato: Dumas le parecía un militar. No creía que Los tres mosqueteros fuera un derroche de plumas y espadas, o de pura aventura. Para él "no son mero derroche, sino más bien una revolución militar, incluso una revolución disciplinada, y, desde luego, una revolución muy francesa".
Una novela policial inglesa que podría haber ocupado un puesto de honor quedó inconclusa por muerte del autor: El misterio de Edwin Drood, de Charles Dickens. Chesterton expone las teorías de otros autores, y subraya su condición excepcional en la obra del autor: "La única novela que Dickens no terminó fue la única que necesitaba un final". El largo texto es de los más absorbentes del libro.
El estado de alerta y diversión que caracterizan a Chesterton desarticula el peso de la repetición. Siempre aparecen frases brillantes o cargadas de humor, paradójicas, inquietas: "Es un hecho bien conocido que le gente que jamás ha tenido éxito en nada termina escribiendo libros sobre cómo tener éxito"; "No podemos aterrorizarnos por una sociedad secreta de asesinos que se han conjurado para matar a un tipo tan aburrido que estaría mejor muerto"; "La mayoría de la gente, de hecho, está del lado adecuado y simplemente lo oculta".
En un texto sobre la lectura de novelas define el "talento de la novela inagotable" de Walter Scott, Thackeray o Dickens por la posibilidad de volver a entrar en esas largas novelas cuando quiere, "como otros entran en su club", siempre con la sensación de descubrir algo nuevo.
Cerca del final declara que una ciudad, al fin, es más poética que el campo: "la Naturaleza es un caos de fuerzas inconscientes, una ciudad es un caos de fuerzas conscientes". Esa convicción no haría más que demostrarse a partir del año 1936 en que terminaron su vida y estas páginas.
CÓMO ESCRIBIR RELATOS POLICÍACOS, de G. K. Chesterton. Acantilado, 2011. Barcelona, 255 págs. Distribuye Gussi.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 7 de outubro de 2011
El País Cultural: La magistral Flannery O`Connor
DOS NOVELAS VIOLENTAS
Carlos María Domínguez
ADEMÁS DE UNA treintena de cuentos (muchos magistrales), artículos y conferencias, Flannery O`Connor escribió dos novelas que Lumen acaba de editar en un solo tomo, Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan. La primera inauguró su camino en las letras y fue publicada en 1952. Varios críticos calificaron de locura el relato de la historia de Hazel Motes, un soldado que al regreso de la Segunda Guerra, luego de hallar su hogar destruido, se dirige a la ciudad de Taulkinham para "hacer cosas que nunca hizo". Frecuentará a una prostituta, perseguirá a un falso profeta y a su perversa hija, se comprará un auto destartalado, predicará en las calles una iglesia sin Cristo, mientras compite con impostores y desesperados. En una nota a su reedición de 1962, O`Connor afirma haber escrito una novela cómica con un tratamiento serio. Su humor es el sarcasmo duro, cruel, inteligente, sobre la soledad y el vacío existencial de personajes que vacilan entre la vulgaridad y la demencia.
Es una novela intensa, eléctrica, colmada de astucias narrativas y personajes complejos, varios siniestros y simpáticos, capaces de encarnar a un tiempo la pureza y el crimen. Una de las muchas perspectivas que abre la historia recuerda que los grandes ingenuos son gente peligrosa. En cierto modo evoca a Dostoievski, sólo que virado a una clave norteamericana, auténticamente sureña. Toda la novela puede leerse en el espíritu del blues, no sólo por la matriz mundana y religiosa de la historia. También y sobre todo por la composición sincopada de un relato que altera los énfasis, pulsa el ritmo sobre dos o tres obsesiones, desplaza los significados y hace oír lo que calla.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 2 de setembro de 2011
El País Cultural: Reedição de Contos de Ítalo Calvino
La verdad está en los sentidos
Rosario Peyrou
CUENTA ESTHER Singer -la esposa argentina de Italo Calvino- que el escritor empezó a escribir en 1972 un libro sobre los cinco sentidos. Cuando murió, en 1985, solo había terminado tres: los que corresponden al olfato, al gusto y al oído. El proyecto no se limitaba a escribir dos cuentos más, sobre la vista y el tacto, sino que Calvino -dice su viuda- tenía planeado escribir un ensayo que sirviera de introducción, o darle a la obra una estructura "portante" como en Si una noche de invierno un viajero. Saberlo deja al lector con una sensación de frustración, porque esos ensayos con los que el escritor italiano solía completar algunos de sus libros (el que introduce la trilogía de Nuestros antepasados, el hermoso ensayo prólogo de Por qué leer a los clásicos, por ejemplo) son siempre iluminadores. Pero aún así, desgajados del proyecto original, los tres relatos muestran algunas de las mejores virtudes de Calvino. En cualquiera de los tres brilla la felicidad de su escritura, la ironía y el espíritu lúdico que le eran naturales y que el escritor había incentivado en contacto con el Oulipo (el Taller de Literatura Potencial que tuvo a Raymond Queneau y a Georges Perec como figuras fundamentales). A mediados de los años sesenta, Calvino se había alejado de la literatura de su primera época de compromiso civil y desarrollado una manera de encarar la escritura con un espíritu investigador casi "científico", buscando la construcción de nuevos órdenes formales, con libros como El castillo de los destinos cruzados, hecho en base a las combinaciones de las cartas del Tarot, o indagando en las experiencias perceptivas, como en Palomar. Le interesaba especialmente el problema de la percepción, convencido como estaba de que el hombre moderno ha perdido calidad en su capacidad de aprehender el mundo por una creciente subutilización de los sentidos. Esta carencia, que atribuía a la vida en las grandes ciudades, habría alejado al hombre moderno de la naturaleza, de su primitiva capacidad de empatía con el mundo, y embotado una forma de la inteligencia que reside en el cuerpo. La conciencia de esa distancia cada vez más insalvable preside estos relatos.
"El nombre, la nariz", dedicado al olfato, entremezcla tres planos que repiten una misma historia primordial: en el primero, un caballero busca en París, y con la ayuda de la mejor perfumista de la ciudad, a una mujer que solo conoce por su olor. Frente a su nariz desfilan los más sofisticados perfumes usados por las damas más encumbradas, perfumes que Calvino describe con un despliegue de imaginación y sensualidad que recuerdan a Proust.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 26 de agosto de 2011
EL INSPECTOR MAIGRET - Resenha de Soledad Platero no El País Cultural
Cada hombre es un mundo
Soledad Platero
LA PRIMERA novela de la serie protagonizada por el comisario Maigret, escrita por Georges Simenon, fue Pietr, le leton, de 1931. En español circuló como Pedro, el letón, pero también como La muerte ronda a Maigret, un título más cercano a la estética de las colecciones de novelas populares en las que el célebre comisario se inscribiría.
Jules Maigret fue el protagonista de 78 novelas y 28 cuentos, y es uno de los detectives literarios más recordados por los lectores y, sin duda, el más querido. Abrió el camino del policial europeo -ese que se distanció tanto de la novela inglesa de enigma como de la novela negra norteamericana para instalarse en un clima de pequeños cafés y tabernas, en fondas que guardan el olor de muchos guisos, en pensiones y arrabales menos violentos que sórdidos o melancólicos.
Maigret es el rey indiscutible de ese ambiente, y podríamos afirmar que es él mismo quien lo construye, en tanto son siempre su perspectiva y su universo moral los que tenemos al transitarlo. Es probable que el notable éxito de la serie, que la simpatía y el afecto conquistados por el personaje, y el respeto obtenido por su creador, Georges Simenon, se apoyen en la sólida legalidad que el comisario de la Policía Judicial va desplegando a su paso, y que, aún ahora, pasados tantos años, sigue impermeable a las objeciones políticamente correctas, a los reclamos de veracidad y a las exigencias de precisión que amenazan a tantos mundos ficticios.
El comisario no tiene hijos. Vive con su mujer, Mme. Maigret, en un apartamento del bulevar Richard-Lenoir. Tienen rutinas matrimoniales -el cine de los jueves; las cenas, una vez al mes, en casa de los Pardon; las vacaciones, una vez al año, en Meung-sur-Loire, en donde piensan vivir de viejos- que asoman siempre, lateralmente, para ayudar al lector a instalarse en la perspectiva del personaje. Para pisar dentro de los zapatos de Maigret desde que se despierta, y acompañarlo en cada paso dado en ese mundo conocido pero siempre desafiante, en el que alguien muere violentamente y hay que descubrir por qué.
El mundo de Maigret es la gente. No es París, ni las pequeñas poblaciones a las que se traslada ocasionalmente, casi siempre detrás de un impulso, de una curiosidad, sin órdenes expresas ni cobertura oficial. Su mundo es la pura gente y su circunstancia. Su mundo se edifica desde él, desde su mirada, y se completa en ese misterio siempre renovado que son las personas, sus vidas de todos los días, los hábitos en los que se han ido gastando y desdibujando durante años, hasta el punto de pedir, secretamente, que algo, aunque sea alguna desgracia, caiga sobre ellos y los arranque de ahí.
sexta-feira, 8 de julho de 2011
El País Cultural: A resenha de Soledad Platero sobre livro de Vlady Kociancich
Tradición y talento individual
Soledad Platero
AUNQUE HACER una afirmación semejante es siempre un peligro, no está de más correr ciertos riesgos para postular que hay cierta literatura que sólo puede ser argentina. Y que esa cualidad única, peculiarísima, no tiene que ver con escenarios o temas, sino que habita en una forma precisa, distintiva, de trabajar en el lenguaje.
Cuadro de una muerte dudosa es una novela argentina, y no porque irrumpan en ella Buenos Aires, o el olor del café, o la enormidad vacía del campo (el campo, en la Argentina, no es como el campo uruguayo: es el desierto metafísico que Borges encontró en Sarmiento, en Mansilla o en Hernández), o los apellidos ingleses pegados a nombres criollos. Es argentina en su escritura. Es inconfundiblemente argentina en la forma de tratar con las palabras, de pegar adjetivos a sustantivos, de establecer el ritmo de la prosa: "Sé que ese hombre lleva años escapando de la justicia con sobornos, pagando caro un nombre falso. Sé que amparado en la desidia de funcionarios tan huidizos como él, igualmente insaciables de plata mal habida, pudo vivir casi al nivel de la autoridad que había tenido antes de cometer la estupidez de un asesinato".
En la escritura de Vlady Kociancich (Buenos Aires, 1941) está Borges (y en Borges hay mucha gente), pero también es fuerte el parentesco con Piglia, con Andrés Rivera, con Abelardo Castillo, con Sylvia Iparraguirre, con Eduardo Belgrano Rawson. Está en ciertos giros, en cierta forma de tratar la frase; de inyectarle, podría decirse, una prosodia literaria.
UNA ESTAFA LEGAL. En Cuadro de una muerte… hay varias muertes, aunque sólo una sea la del título. Pero ya se sabe que una muerte violenta procede siempre de alguna muerte anterior, y no es raro que se estire en muertes posteriores. Una mujer aparece colgada de un árbol, en medio de un campo pelado, en una zona baja y pegajosa conocida como "la laguna de Bungen", en las cercanías de un pueblo chato y diminuto en la provincia de Buenos Aires.
La muerta era huésped de un hotel que vende servicios de salud y bienestar a personas que llegan estresadas, obesas y aburridas, y que están dispuestas a someterse a una dieta de hambre y a un régimen militar de actividades saludables o seudocreativas. Una estafa como hay tantas, pensada para ofrecer lo mínimo haciéndolo pasar por mucho: nada que hacer, casi nada que comer, un horario estricto para todo, y la posibilidad de abandonarse a la humillación y el hastío a cambio de olvidar las responsabilidades y las exigencias de la vida en el mundo real.
Lo curioso de este hotel, sin embargo, no es su carácter de estafa perfectamente legal, sino el hecho de funcionar en un delirante castillo levantado por un alemán excéntrico en medio de un pueblo de un puñado de casas bajas. Un capricho que sería inverosímil si no fuera porque los castillos con torreones, almenas y fosos fueron una práctica relativamente frecuente en tiempos de vacas gordas en estas pampas.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 27 de maio de 2011
El País Cultural: a resenha de Soledad Platero sobre livro de Joyce Carol Oates
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| Oates in 2006. Photo: Sarahana Shrestha |
NOVELA DE JOYCE CAROL OATES
La destreza de una experta
Soledad Platero
JOYCE CAROL OATES lo hizo una vez más. Publicó otra de esas novelas que hacían crispar de horror y envidia a Truman Capote, y que la vienen manteniendo entre los autores más leídos en su país desde hace décadas.
Hay quienes dicen que el Gran Novelista Norteamericano -una fantasía que ronda toda producción de largo aliento ambientada en los Estados Unidos- no es un hombre, sino una mujer, y se apellida Oates. La afirmación es verosímil. Esta mujer menuda, con cara de ratón de biblioteca y ojos agrandados por lentes gruesísimos, lleva publicada una centena de títulos entre los que hay novelas, cuentos, poesía, ensayo y teatro. Aunque sería exagerado decir que todos son buenos, hay que reconocer que con los que son muy, muy buenos, ya se ganó un lugar indisputable en las letras en lengua inglesa.
Ave del paraíso es una muestra de lo mejor de Oates: un novelón gótico escrito con la inteligencia y la destreza de una experta. En el comienzo hay un crimen. Una joven mujer, esposa y madre, aparece asesinada brutalmente en su cama, en la vivienda barata que compartía con una amiga desde que había tomado la decisión de cambiar de vida, dejando atrás a su marido. El que la encuentra es Aaron, su hijo adolescente. La policía comienza inmediatamente a buscar sospechosos, y los que se perfilan con más posibilidades son el ex marido, Delray Kruller, y el amante, Eddy Diehl. Como en una novela de James Ellroy, esa muerte brutal, especialmente violenta, pondrá en marcha una historia que se abre siguiendo a dos personajes: Aaron, el hijo de Zoe Kruller, y Krista, la hija de Eddy Diehl.
Pero Oates es una escritora superior a Ellroy. Sus novelas son mucho más que los truculentos temas que elige (o que la eligen, de creer en sus declaraciones). Es en el notable manejo de las voces narrativas, en el exacto aire que da a cada personaje -a los pensamientos y sensaciones de cada personaje- que se sostienen sus dramones, siempre a un paso de tocarse con la literatura más barata y sensacionalista, pero siempre a un paso también, y mucho más corto, de las grandes novelas clásicas.
sexta-feira, 15 de abril de 2011
Cultural El País: O adultério na obra de Eça de Queirós
Reproduzimos crítica literária do Caderno Cultural de El País Digital - UY sobre obra do escritor portugués Eça de Queirós.
Andrea Blanqué
CLIQUE AQUI PARA LER da mesma autora, Andrea Blanqué, o texto "El ángulo portugués" sobre as crônicas e ensaios de Eça de Queirós.
LA MONOGAMIA IMPOSIBLE
EL NOVELISTA EÇA DE QUEIRÓS (1845-1900)
Andrea Blanqué
EL ADULTERIO FEMENINO en la literatura occidental hace su debut fulgurante con la guerra de Troya y los complejos y bellos personajes de Homero -Helena y Paris-, y el tosco Menelao. Pero la eclosión se produce en el siglo XIX: con Madame Bovary, de Flaubert, más los cuentos de Maupassant, o Ana Karenina de Tolstoi. En la Península Ibérica, con la obra cumbre de Benito Pérez Galdós -Fortunata y Jacinta- o con La regenta de Leopoldo Alas. Y en Portugal, con la obra del maestro del realismo, el polifacético escritor Eça de Queirós.
La mayoría de las narraciones del bastardo (o "hijo legitimado"), José María Eça de Queirós, tienen como tema el adulterio y la relación prohibida, sacrílega. Hay dos ejemplos de esta última.
En la novela El crimen del Padre Amaro, (1875), en lugar del adulterio denuncia el "amancebamiento" de los curas con las beatas y la imposible castidad de esos hombres de sotana negra. Es una historia que se desarrolla en la abúlica ciudad de Leiría, donde "todo se sabe". En la larga y aplaudida novela Los Maia (1888), un vasto friso de la alta sociedad de Lisboa, con políticos, aristócratas, banqueros, periodistas y poetas -donde abunda el adulterio- la familia central, de apellido Maia, inevitablemente, en un entorno tan endogámico, desemboca en el incesto.
Luego están sus historias de adulterio platónico, como el espeluznante cuento "El difunto", donde un joven se enamora de una bella casada con un viejo siniestro: el celoso maldito le tiende una trampa, pero un ahorcado resucita para salvar la vida al muchacho, muere el viejo y todo termina en boda cuando la bella e inocente viuda por fin puede casarse con el amigo de los fantasmas. En el cuento "José Matías", a través de una tapia llena de flores, un hombre y una mujer se aman intensamente con la mirada, pero basta que ella enviude de sus espantosos maridos (dos), para que José Matías huya despavorido y se convierta en borracho, jugador y mendigo: todo antes de asumir el amor y yacer en el lecho matrimonial.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 8 de abril de 2011
Fundador da Escola Moderna - Vida e tragédia de Francisco Ferrer Guardia
Reproduzimos Coluna do El País Cultural de hoje com resenha sobre livro de William Archer, VIDA, PROCESO Y MUERTE DE FRANCISCO FERRER GUARDIA.
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Fonte: http://www.elpais.com.uy
Muerte de un maestro
Hugo Fontana
A LAS 9 DE LA MAÑANA del 13 de octubre de 1909 Francisco Ferrer Guardia fue fusilado en el foso de Santa Amalia de la prisión de Montjuic, en Barcelona. Había sido acusado de protagonizar y liderar los sangrientos episodios de lo que dio en llamarse la Semana Trágica, que corrió entre el lunes 26 y el sábado 31 de julio de aquel año. En 1901 Ferrer había fundado la Escuela Moderna en la capital catalana, un experimento pedagógico que contrariaba radicalmente el clericalismo reinante en aquella no tan lejana España; con ese acto había comenzado su largo camino hacia la pena capital.
Nacido en 1859 en Alella en el seno de una familia muy religiosa, en su temprana juventud se había trasladado a Barcelona para trabajar y estudiar en una escuela nocturna, donde adquirió los primeros fundamentos antimonárquicos y adhirió al Partido Republicano Progresista fundado por Ruiz Zorrilla, con quien debió exiliarse en París a mediados de los 80 del siglo XIX. Casado, con tres hijas menores (Trinidad, Paz y Luz), el perfil apasionado de Ferrer queda de manifiesto en un incidente equívoco y violento: decidido a separarse de su esposa, Teresa Sanmartí, ésta lo atacó a balazos el 12 de junio de 1894. Solo un proyectil llegó a rozarlo, pero el suceso se hizo público en la prensa parisina, otorgándole a Ferrer sus primeros escarceos con la fama. En 1899 se vuelve a casar, esta vez con Leopoldine Bonnard, una maestra anticlerical que le daría un hijo varón, Riego, y de la que tiempo después, ya de regreso en Barcelona, también se separaría.
Fonte: http://www.elpais.com.uy
sexta-feira, 11 de fevereiro de 2011
Nietzsche no século XXI
Morto há mais de um século, continua Nietzsche sendo ainda motivo de escândalo, no sentido de que ele não nos deixa em paz e, por outro lado, nem nós deixamos sua memória sossegada. Parece que não nos contentamos com o que ele escreveu e exigimos que nos diga mais, que se explique e nos explique. Sentimos que ele nos abriu uma porta, mas não permitiu que entrássemos. Tendo sido ao mesmo tempo filósofo e poeta, diante de sua obra somos levados a querer mais, e só ele nos poderia saciar esta sede.Quando em Turim, para reuniões da Fundação Granziani Cavour, percorri mais de uma vez o trecho de rua em que em 1888, aos 44 anos de sua idade, Nietzsche ficou de repente fora de si e do mundo. Como um raio, a loucura o atingiu. Viveria ainda perto de 11 anos, como um objeto, sob os cuidados da irmã e da mãe, para morrer em 1900.
Naquele ano de 1888, viveria em Turim, onde terminaria alguns de seus livros mais significativos - "Ecce Homo", "O anticristo", "Nietzsche contra Wagner", "Vontade de potência" - e exigira tanto de si mesmo (devia saber que estava nos últimos arrancos de sua inteligência) que rompeu a base corporal que o ligava ao mundo exterior.
Repito: virou um objeto. A simples constatação dessa queda, num até então dominador permanente do pensamento e da palavra, revela o tênue limite que nos separa da sombra.
O livro de José Osvaldo de Meira Penna, "Nietzsche e a loucura", lançado este mês, vem colocar a bibliografia nietzschiana brasileira em nível superlativo. É trabalho abrangente, analítico, preciso nas suas interpretações, corajoso em suas conclusões.
Profeta e poeta, previu Nietzsche muitas das tendências do que seria mais tarde o século XX. As palavras de Zaratrusta, que ele intuiu e escreveu, a figura do Super-Homem (que a literatura infantil e o cinema explorariam ad-nauseam) estiveram presentes em todos os últimos 100 anos de nossa história e ingressaram com passos cada vez mais firmes no século XXI.
Nietzsche surge também como dos mais importantes criadores da moderna psicologia analítica. E foi em Turim, no livro "Ecce Homo", que deixou escrito: "Haverá guerras como nunca dantes houve na terra". E mais: "Apenas após minha morte haverá grandes acontecimentos políticos sobre a terra".
A oposição ética entre a crueldade e a compaixão perpassa pela obra de Nietzsche que, envolto pela tendência seletiva que Darwin impusera ao pensamento do século XIX, privilegiava o forte, o são, o inteligente - e podia, nesse caminho, aceitar, inclusive, a crueldade. E eu me pergunto se ele não terá sido vítima de si mesmo quando, em face de uma crueldade inesperada, reagiu com tal violência que atingiu a si mesmo, no seu cérebro, no seu íntimo, no seu equilíbrio diante do mundo.
Pois o que aconteceu, isto é, do que ouvi em Turim, em conversas com professores locais e jornalistas da cidade que haviam pesquisado sobre o que ocorrera, bem como de acordo com a descrição feita por Meira Penna para o livro de agora, foi simplesmente isto. Depois de noites em que muito pouco dormia (tinha de consumir uma quantidade excessiva de hidrato de cloro para cair no sono), saiu a passear pela Via Carlo Alberto quando parou diante de uma cena de crueldade.
Um homem qualquer batia num animal - cavalo, jumento ou mula - batia-lhe no pescoço, na cabeça, nos olhos, no focinho, batia e voltava a bater. Nos primeiros minutos, Niezstche olhou espantado para o que via, como se tentasse atinar com o que na realidade acontecia. De repente, faz gestos de quem ficou dominado por violenta emoção, dá um grito e se atira sobre o animal, chorando sem parar, agarra-lhe o pescoço de modo frenético, chora, chora, chora, quer afastá-lo do agressor, parece alucinado, diz frases sem o menor sentido, tem uma síncope e cai na calçada.
Levado para uma clínica na Basiléia, o diagnóstico foi paralisia progressiva. O fim, porém, não estava perto. Sem escrever, de certo ponto em diante sem falar, sem demonstrar reconhecimento do que acontecia ao redor, morreria longos 11 anos depois.
O livro de José Osvaldo de Meira Penna chega no momento em que estamos, no Brasil, discutindo, aceitando, negando, querendo que se apresentem, os diversos caminhos e as inúmeras proposições que se apresentam para compor nosso futuro. Conhecer o pensamento de Nietzsche é importante nesse emaranhado de idéias que nos assaltam. Poucos escritores pagaram com a vida para pensar o que pensaram, para viver o que pensaram.
Mesmo que não seja para aceitá-lo integralmente, há de discuti-lo e, acima de tudo, sentir a força de seu pensamento e a beleza literária de seus escritos. "Assim falou Zaratrusta" está inserido entre as obras mais belamente fortes dos textos daquele tempo que, na realidade, não se diferencia muito do de hoje. Sendo um escritor de agora, deste começo de um milênio, pode fazer-nos compreender o que está acontecendo neste momento ao nosso redor.
Di-lo Meira Penna ao terminar sua introdução ao livro: "Poucos estão prontos a admiti-lo, mas Nietzsche é o filósofo do século XXI. É o poeta, o analista, o psicólogo, é mesmo - com Kafka, Orwell ou Huxley - o ficcionista da nova era do mundo global".
"Nietzsche e a loucura", de José Osvaldo de Meira Penna, é um lançamento da Editora UniverCidade através de seu Instituto de Filosofia e Estudos Interdisciplinares. "Orelha" de José Arthur Rios.
Resenha publicada na coluna de Antonio Olinto na Tribuna da Imprensa em abril de 2004.
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