sábado, 19 de março de 2022

Cine Rio Branco - Martim César

 Dedicado a la família Bittar y su pasión por el cine.

CINE RIO BRANCO (Martim Cesar)
Sabemos que já faz tempo
Mas parece que foi ontem
Quando Jaguarão em peso
Cruzava os arcos da ponte
O cine Río Branco anunciava
Outro êxito em cartaz
E três sessões não bastavam...
Todos queriam bem mais
Tinha o porteiro Patrón
Y aquel hombre del ‘franfrut’
E após duas matinés
A famosa sesión ‘Vermut’
Ver algum beijo na tela
E nas poltronas também..
No intervalo em que a lanterna
Relampeava mais além
Quantos encontros vividos
No entrevero de idiomas...
Quantos romances nascidos
Dos olhares nas poltronas!
De vez em quando se ouvia
Nomear fulano de tal
‘Su presencia se exigía...
Fulana estaba en el hall’
E ano 50... quem estava
Jamais esquece um segundo
Parou o filme... o locutor gritava:
Uruguay... ¡Campeón del mundo!
Um dia a enchente invadiu
Grande parte da plateia...
Parecia até que o rio
Também vinha ver a estreia!
O mundo ali foi conhecido
Num balão de Júlio Verne
E o outro mundo... o proibido!...
Numa sessão ‘Franja verde’ !
Poucos lembram quando o cine
Cerrou suas portas pra sempre
Mas Jaguarão ficou mais triste!
E Río Branco... mais carente!
Hoje os turistas te invadem
Sempre apressados, dispersos...
Tudo compram! Nada sabem!...
Mas já morou em ti... o universo.
Fotos: Asientos y cartelera: acervo del museo historico de Juan Carlos Muniz
Franfrut : Ricardo Hernandez.
Fachada del Cine donde estaba ya alquilada al transporte Rio Branco: Maria Fernanda Passos

MERCEDES SOSA Y UN FRONTERIZO EN PORTO ALEGRE

 

   El “Gigantinho”, estadio cerrado del club INTERNACIONAL de Porto Alegre, contiguo al “Beira Rìo” perteneciente a la misma institución, estaba abarrotado por mas de quince mil personas, ochenta por ciento de las cuales èramos argentinos y uruguayos en aquel turismo de mil novecientos ochenta. Nos había convocado la presencia allì de la cantora tucumana Mercedes Sosa, quien iba a brindarnos un èpico recital. Meses antes, se había producido la reapertura democrática en Brasil. En cambio, los países del Plata seguían atosigados por feroces dictaduras. Escuchar a un ícono de la lucha de nuestros pueblos contra los dictadores, en vivo y directo no era un espectáculo que se presentara todos los días. Mercedes había padecido en carne propia la política represiva instalada en su país por Videla y los demás genocidas. Amenazada por la organización paramilitar TRIPLE A, debió partir al exilio para salvar su vida, convirtiendo ese destino errante en una trinchera de denuncia a los salvajes atropellos padecidos por quienes vivían en su patria…. 

Yo jamás había estado en la capital de Río Grande del Sur, ese maravilloso estado que linda con nuestro país. Aquel turismo, me decidí a hacerlo. Disponía de unos cuantos pesos, y la economía brasilera era tan accesible que resultaba más barato ir a pasear allá que quedar en Uruguay, aunque fuera en nuestra propia casa. Unos días antes de partir estuve en Melo, con mi pariente Lito Abelar. Lito me dijo que también pasaría la semana en la metrópolis “gauya”."Nos vemos el sábado en la Rùa da Praia", la equivalente a Dieciocho de Julio de Montevideo”, me dijo Lito a modo de despedida…. El primer sábado de ese turismo, tomé un ómnibus en Yaguaròn y seis horas después bajé en la estación terminal de Porto Alegre. Quedé atónito por el movimiento infernal; la enorme cantidad de gente. Nunca había estado en lugar semejante (Montevideo no contaba aún con su terminal). Al rato logré ascender a un taxímetro e indiqué al chofer la dirección de un hotel económico recomendado por un amigo días antes. Mi único equipaje era una mochila donde llevaba lo esencial para pasar la semana. En un bolsillo llevaba la tarjeta del hotel, aportada por quien me lo había recomendado. Se la presenté al amable conserje, manifestándole mi intención de alojarme toda la semana allí. No pude tener peor “bienvenida”. Aquel buen hombre, con cara y palabras de circunstancias, me informó que el hotel estaba reservado para toda la semana. Y lo peor: que me iba a resultar imposible conseguir alojamiento en lugar alguno. “Porto Alegre, por la ventaja del cambio, está repleta de turistas argentinos y uruguayos. Hoy no se consigue un cuarto de hotel ni por una noche”, remató…. 

Eran las seis de la tarde. Con toda la desazón del mundo, mi cabeza comenzó a pensar en la posibilidad de retornar a la estación y tomarme el primer ómnibus que saliera hacia Yaguaròn. Palabra va, palabra viene, el conserje se percató de mi desilusión e indagó si yo tendría problemas en pernoctar, al menos esa noche en una “pensión familiar” de un conocido suyo. Ante mi consentimiento, escribió en una hoja del hotel “Plaza San Gerònimo 116”. “No le garantizo nada, pero ahí puede haber algo”, me expresó al darme la mano… 

Otro taxi, en medio de un mar de “fuscas”, transitando avenidas cuya existencia desconocía, hablando a los gritos con el chofer. Al final del viaje, el 116 de la plaza “San Gerònimo” indicaba la puerta cerrada de un viejo caserón, sin dudas construido muchas décadas antes. En aquella puerta de cinco metros de alto y dos de ancho, di dos o tres golpes con mis nudillos, hasta que la abrió un muchacho de mi edad. Con mi rudimentario portugués le hice saber cómo y a que había llegado hasta allí. El muchacho me franqueó la pesada puerta. Subí tras de él una escalinata de seis o siete escalones y se presentó como el encargado de esa “pensión”… Para consuelo, puso a mi disposición el cuarto donde èl vivía. “Mientras usted esté, yo duermo en ese sofá”, me dijo. Bárbaro!!!!!! Tenía alojamiento, aunque ignoraba por completo que lugar de la ciudad era aquel. El precio era de risa: a valores actuales, debían ser cien pesos el día, con baño compartido pero prolijo. Una vez me bañé para sacarme el cansancio, me dirigí al “dueño de mi hospedaje”. Eran las siete de la tarde. “Voy a dar una vuelta, le expresé. Donde queda Rùa da Praia?”. “Queda acá cerca, pero la pensión cierra a las ocho y luego no se puede entrar”. Se me cayó el mundo encima. Así que a las ocho se terminaba mi noche, para recluirme como un monje en aquel “convento” de principios del siglo veinte!!!! 

Pensión San Jeronimo
Pensión San Jeronimo

Con ese panorama, siete y pico de la tarde, me dirigí hacia “Rùa da Praìa”, que estaba allí, a cuatro cuadras según información de mi casero. Cuando mis pasos llegaron a ese lugar, la visión de la calle fue surrealista. Nunca se irá de mis retinas. Era, como había dicho Lito Abelar, la “Dieciocho de Julio” de Montevideo. Pero sin vehículos, llena de gente. Aquello parecía un acto de cierre de campaña del FRENTE AMPLIO!!!!!! Aparte de no encontrar a nadie, lo más probable era que terminara perdiéndome en medio de aquel gentío. De inmediato me percaté de que estaba siendo víctima de una broma del genial humorista que es Lito… Me sumergí en aquella multitud. Llevaba tres o cuatro cuadras caminando, sin saber aún donde estaba, cuando alguien me toma del brazo. Era “Lito” Abelar!!!!!! Hasta ahora no he logrado saber cómo se dio esa casualidad. Siete y pico de la tarde, ya tenía que volver a mi “alojamiento” antes que cerrara…. Sin poder dar crédito a esa enorme prueba de que el azar existe, le narré a Lito la absurda situación que estaba viviendo. Pronto serían las ocho y yo debía estar en la pensión, de lo contrario no tendría donde dormir. Había decidido que al otro día regresaba a Uruguay…. 

En eso estábamos cuando veo aparecer a Mónico Aguilera, un amigo guitarrista de Melo, radicado desde hacía añares en Brasil. Al gritarle, se arrimó, y luego del abrazo, ofreció acompañarme a mi alojamiento y buscarle alguna solución a aquel problema digno de Kafka… Con su auxilio, logré que el muchacho encargado de la pensión me facilitara una llave de la puerta de calle. Aquella enorme pieza de cerrajería que me entregó, digna de un museo (casi veinte centímetros de largo y un peso aproximado a los cien gramos), me iba a posibilitar la entrada y salida a la hora que quisiera…. Cambió mi ánimo; se transformó la noche; mudaron las perspectivas. 

Estaba instalado en un alojamiento que se ubicaba en pleno centro de Porto Alegre, pagando un precio ridículo por el mismo. Tenía dinero para pasar un año en aquellas condiciones…. Dejé la mochila en el cuarto, le pedí orientación a mi casero sobre donde ir a cenar, y salí a recorrer la noche “portoalegrense”. Como primer paso, al ir a la “Rùa da Praìa”, constaté que ésta seguía igual de llena. De Lito Abelar ni rastro. Por allí encontré una enorme churrasquería, llena de gente. La mayoría hablaban en castellano, por lo tanto no había dudas que se trataban de turistas "platenses". Luego de tomarme dos whiskies, comí un exquisito asado a las brazas, pagando por todo ello algo así como veinte pesos actuales… En un diario que el mozo me alcanzó leí que allí cerca se exhibía la mítica película “Estado de sitio”, filmada por el griego Costa Gavras, y cuya trama narra la lucha de los tupamaros contra el gobierno y ejército uruguayos en 1970. En aquel entonces, se organizaban excursiones de uruguayos a las ciudades brasileras donde era exhibida dado que en nuestro país, si la dictadura seguía gobernando, jamás iban a permitir pasarla…. Esa noche disfruté con la cena “regalada” en aquella churrasquería y luego mirando como los tupamaros hacían justicia con Dan Mitrione, en la magistral obra de Gavras, con música de su compatriota Theodorakis…. 

Próximo a la media noche, regreso a mi “hogar riograndense”. Buen abrigo para la temperatura que el otoño trae a este lugar del mundo en esa época, me acosté a dormir, pletórico de sensaciones, pero más que nada de LIBERTAD SIN DICTADURA!!!! A las seis y pico de la mañana, me despierto al escuchar músicas de acordeones, de guitarras, de cantos propios de la región donde estoy enclavado. Con asombro e incertidumbre me arrimo a una ventana de mi cuarto, que daba a un amplio patio interior de aquel caserón: allí estaban varios “gauyos”, ataviados con sus ropas características, afinando sus instrumentos, cantando, tomando mate y caña brasilera, entre bromas y chanzas. Mi pensión resultó ser un recinto donde se alojaba esa buena gente del interior riograndense, que concurría a la capital a participar de las criollas a realizarse en “Esteìo”, el símil a nuestra semana criolla del Prado montevideano… Una tarde me arrimé al fogón donde se elaboraba un exquisito asado. Al presentarme, me preguntaron si con esa voz, trabajaba en radio o era cantor. "Ninguna de las dos cosas. Aunque a veces, en ruedas como ésta, luego de tomar algún trago y si tengo quien me acompañe, me animo con alguna canción". Ante ello, luego de tres o cuatro copas, comencé a canturrear. No faltó un brasilero que se ofreció a acompañarme con su guitarra, para culminar con "GUITARRERO VIEJO", una de mis preferidas de Zitarrosa, recibiendo un estruendoso aplauso por parte de aquel selecto auditorio.... 

Esa tardecita, voy al hotel “cinco estrellas” donde estaba Lito Abelar, a escasas cinco cuadras de San Gerònimo 116. “Esta noche canta Mercedes Sosa en el “Gigantinho”; ya tengo entrada para vos”, me dice el querido pariente, a modo de saludo… Allí fuimos. De entrada, el clima era alucinante. Miles y miles de uruguayos y argentinos haciendo cola para entrar. Banderas de ambos países del Plata. Y aunque nos pareciera un sueño, banderas de nuestro FRENTE AMPLIO, tantos años escondidas…. Nos sentamos anhelantes de escuchar, de participar de aquel acontecimiento mágico, sabiendo que éramos participes directos también de un hecho inédito. Subió Mercedes con su bombo, sus acompañantes en guitarras, charangos y otros instrumentos. “Queridos hermanos, acá estamos con nuestro canto; con nuestro mensaje de libertad. Sabemos que la mayoría de ustedes son argentinos y uruguayos. Bienvenidos”, palabras más, conceptos menos, así comenzó su concierto…. Cuando ya a los uruguayos nos había hecho llorar a lágrima viva al interpretar “El violìn de Becho” y hacerle un homenaje conmovedor a ALFREDO, sonó el estruendo de una bomba en medio de las tribunas, para de inmediato nuestros ojos comenzar a sentir un escozor brutal. La derecha no dejaba de pasar boleta a semejante expresión popular y atacaba arteramente haciendo explotar gases lacrimógenos para interferir en aquel concierto único… 

Mercedes, con un dominio absoluto del escenario, ordenó encender las luces de todo el estadio. “Claridad, por favor, claridad. Los lobos traicioneros se escudan en la sombra”… 

LALO LARREGUI / SETIEMBRE 2015

terça-feira, 4 de janeiro de 2022

PESADELO - Hélio Ramirez

Considero essa música uma das obras primas do paisano. Lembro que ela surgiu lá pelos anos setenta e a cantávamos nas serenatas. Alguns insinuavam que o autor deveria estar muito louco ao compor a letra. Esses afoitos não imaginavam a tremenda capacidade criativa do Hélio em processar o cabedal de leituras, filmes e vivências e transforma-las em arte poética e musical.
Com elementos do surrealismo, psicanálise, apocalipse, referências a Andy Warhol, Salvador Dalí e outros, além do ambiente persecutório da ditadura Militar à época, a letra é um assombro que nos leva em turbilhão como bem diz o paisano.
A música faz parte do CD Caminhos de Si junto com o poema Delírio do Martim César.
Fizemos, Ana Julia Breunig de Freitas , Santiago Passos e eu, as imagens em agosto na Casa Azpiroz que, além de moradia, arte e hospedagem, também é Cine.
Espero que lhes guste!
Ficha técnica:
Do CD CAMINHOS DE SI.
Música e letra: Hélio Ramirez
Arranjo: Leonardo Oxley e Fabrício Moura
Baixo eletroacústico, violão e bandolim: Fabrício Moura
Violoncello e violino : Leonardo Oxley.

domingo, 26 de dezembro de 2021

CASA AZPIROZ - Hospedagem na Fronteira Jaguarão - Rio Branco



Um novo local de hospedagem surgiu na fronteira Jaguarão Rio Branco: Casa Azpiroz, uma casa rodeada de natureza e também inserida na zona comercial fronteiriça, ideal para quem busca se hospedar em um entorno histórico, cheio de memória e estar a poucos passos do Rio Jaguarão. 

Aqui,  o hóspede poderá disfrutar de ambientes aconchegantes e inspiradores, sentar ao calor da lareira disfrutando un vino uruguayo, relaxar na rede à sombra da goiabeira, ver um filme na sala de cinema ou mesmo tomar um chá na varanda com as ervas medicinais da horta orgânica que os donos da casa cultivam. 

Suas paredes contam um pouco da história que esta casa e o rio têm, através de arte, fotos antigas e outros recuerdos. A antiga morada da família Passos virou um Curta Metragem, "Casa de Rio",   dirigido por Luiz Alberto Cassol e faz parte do longa Fronteiriz@s participando de vários Festivais de cinema Latino-americanos. 

A Casa, localizada no Parque Remanso, na cidade de Rio Branco,  se encontra estabelecida em meio à ótimos restaurantes, a poucos metros dos freeshops, parques e em frente à ponte Internacional Mauá. 

Em termos de estrutura para acomodar seus clientes, a Casa Azpiroz conta com dois quartos de casal e uma sala - quarto com lareira. A cozinha é equipada para que o hóspede possa fazer suas refeições em casa, se assim desejar. O café da manhã é por conta da Casa! Garagem descoberta gratuita, monitoramento por câmeras 24h por dia e ronda noturno, ideal para quem busca segurança e tranquilidade.

Contatos: 

https://airbnb.com/h/casaazpiroz

Email: casaazpiroz.uy@gmail.com

https://www.facebook.com/casaazpiroz


Fotos













terça-feira, 3 de agosto de 2021

Soterrados - Martim Cesar

"O Grito" pintura de Edward Munch

SOTERRADOS

Sobre meu corpo uma pedra
Sobre a alma uma montanha
Em volta, uma estranha guerra
Que em lama e sangue se banha
Guerra surda e disfarçada
Como se fosse inventada
Ou fosse em outro país
Guerra com luzes maquiada
Com brindes comemorada,
Sob o espocar dos fuzis
Mas aqui, sob a pintura,
Resta o quadro verdadeiro
A tarde clara é escura
E é intenso o nevoeiro
Nem a certeza do sol
Que voltará algum dia
Cala essa dor de estar só
Sobre uma terra vazia
Vazia, mas não de homens,
Nem de mulheres vazia,
Carente, mas sim da fome
Da vida amena e sadia
Que entenda meu sentimento
Povo do chão de onde eu vim
Esse infindável lamento
Que cresce dentro de mim
Represa em mar rebentando
Punhal cortando a mordaça
Um afogado respirando
O ar que passa... e não passa!
Da gente que é minha gente
Pois de seu barro fui feito
Nascidos do mesmo ventre
Com igual bondade no jeito
Por isso, povo, não cales
Minha voz saindo da tua
Se vivo em teus mesmos bares
Se ando em tuas mesmas ruas
Qual a trincheira, eu sei bem,
Em que devemos estar
Tu, por povo... e eu também,
Nascidos do mesmo lar
Mas, talvez, por artimanha
De quem bate e esconde a mão
Aquele que hoje apanha
Não saiba ver seu vilão
E, assim, em bandos distintos,
Como seres diferentes
Frente a frente, estamos nós.
E essa é a dor que mais sinto!
Ao ver que há tanto inocente
Apoiando seu próprio algoz
Sobre meu corpo uma pedra
Sobre a alma uma montanha
Em volta, uma estranha guerra
Que em lama e sangue se banha
Há lobos feito cordeiros
E mentiras em mil faces
Mas só um rosto verdadeiro
Por trás de tantos disfarces
Tantas perdas, tantas vidas
Cortadas antes do fim
É como se todas elas
Morressem dentro de mim
Por isso, povo, permita
Meu grito desesperado
Bem mais que pedras me oprimem
Tantos sonhos soterrados
Sobre meu corpo uma pedra
Sobre a alma uma montanha
Quero sorrir e não posso
A dor me alcança e me ganha
Pois mesmo que a luz retorne
E derrote essa escuridão
A inocência quando morre
Não volta a seu mesmo chão
Ainda assim seguir lutando
Mesmo assim seguir em frente
E sempre em nós resistindo
Nossa bondade insistente
Quando as palavras não bastam
Frente à imponência das armas
Quando a truculência é aplaudida
E a arte ao lixo é jogada
Quando a ganância triunfa
E polui as águas e as almas...
Não abdicar da utopia
Não se bandear de trincheira
Não crer que a intolerância
É só mais uma bandeira
Não ver a desigualdade
Como um acaso divino
Nem a carência de tantos
Como obra do destino
Assim juntos venceremos
Mesmo sendo derrotados
Porque os rastros que deixamos
Não podem ser apagados
Mesmo que os outros não saibam
E ocultemos nossa essência
O que somos... nós sabemos!...
Não se engana a consciência
Por isso que essa montanha
Que tanto me oprime agora
Pode até ser cordilheira
Ocultando a real história
Mas bem mais cedo que tarde
Bem mais perto que distante
Irá nascer outro sol
De uma manhã mais radiante
E esse dia que sonhamos
E que virá com certeza
Verá o rio da nação
Vencer mais essa represa
E juntos festejaremos
(Mesmo os que já não estão
Pois tudo que aqui fizemos
Deixa suas marcas no chão)
E já não mais soterrados
Sob tanta hipocrisia
Minha mão na tua mão
Feito quem luta e confia
Gritaremos que a ilusão
Que a nossa ingênua utopia
Não se dobraram à opressão
Que a arte e sua rebeldia
Que a luz de cada canção
Que a força da poesia
Semearam, dia após dia,
O fim dessa escuridão.
Martim César


 

segunda-feira, 26 de julho de 2021

*UMA CHARLA SOBRE O EPISÓDIO ALÉM DA FRONTEIRA*

 

A partir de hoje, até a próxima sexta-feira, dia 30 de julho, vamos publicar diariamente cinco bate-papos sobre a criação dos roteiros, ouvir depoimentos de convidados e curiosidades sobre a produção e as filmagens dos episódios que fazem parte do longa-metragem *Fronteriz@s*.
A primeira charla é sobre o episódio *Além da Fronteira*. Participação de Alexandre Mattos Meireles (diretor e corroteirista), Adry Silva (corroteirista), Cintia Langie (Assistente de Direção e Montadora) e Hilton Oliveira (ator). Mediação de Ricardo Almeida, produtor geral do longa *Fronteriz@s*.
Já está lá no portal: www.fronterizos.org


Clandestino - Gilberto Isquierdo e Said Baja

  Assim como o Said, milhares de palestinos tiveram de deixar seu país buscando refúgio em outros lugares do mundo. Radicado nesta fronteir...