terça-feira, 28 de fevereiro de 2012

SOLDADOS ARTISTAS LATINOAMERICANOS


Pintores del horror

Diego M. Lascano  ( El País Digital)
INNUMERABLES instantes de crueldad humana, destructora de seres y paisajes, fueron transformados en objetos de belleza por el talento plástico de los soldados-artistas, tanto en la Guerra del Paraguay como en la Guerra del Chaco. Papel y carbonilla viajaban junto al fusil y la bayoneta, mientras la percepción de sus sentidos se exacerbaba más y más por el toque de clarines, el redoble de tambores y el color de uniformes y pabellones.
Un siglo antes de que el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y la reacción de estrés en combate (REC) fuesen definidos y estudiados, los soldados-artistas ya intuían que plasmar las improntas de la batalla les proporcionaba un cierto alivio. En sus trazos elaboraban el duelo por los camaradas caídos y se alejaban momentáneamente de la tragedia.
TRINCHERAS SUDAMERICANAS. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, América Latina se desangró en campañas emancipadoras y luchas fratricidas. Fue el precio que las nuevas naciones independientes pagaron para consolidar sus diversas identidades. Luego sobrevino un período de aparente tranquilidad y progreso material.
Pero la paz no duraría demasiado. En la cuenca del Plata estallarían dos conflictos bélicos de inusitadas proporciones, que diezmarían su población: la Guerra de la Triple Alianza o del Paraguay (1864-1870) y la Guerra del Chaco (1932-1935). De sus trincheras, pantanos, montes y desiertos, egresaría una notable camada de artistas. Sin embargo, sólo un puñado de talentosos lograría sobrevivir.
Eran pintores de combate, no de caballete.

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