terça-feira, 10 de julho de 2012

Laguna Merin


Me interno en tus aguas de lluvia y afluentes,
mientras el paisaje llano e imperturbable entra por mis ojos sin piedad.
Atravieso camalotes y juncos en orillas con tarariras al sol.

Extensas agujas de arena se incrustan en tu piel,
perdidas barcazas te recorren con algún cargamento,
e inhibes la desembocadura del río con algún mojón.

Tu líquido ser me recuerda la Estigia
aunque el florentino no te haya imaginado jamás
aún menos los griegos.
Transito por nuestra América al uso de Martí.
pero, tu no ofreces, como el Titicaca ,
la fascinación de Teotihuacan o de sus islas;
de la Luna y del Sol y las flotantes de los Uros,
tejedores incansables,
ni las voces quedas de los quechuas
o la sorprendente sabiduría de los aymaras.
Y aún así me atrevo a pensar en Atitlan
abrazada a los mayas con sus ilustres miradas
Y más cerca ,está Ypacaraí que aunque no es azul
sí, es cantada, y rodeada
de selva y aroma guaraní.
Pero, tú, eres más modesta.
y por eso se te puede relacionar con la de los Patos o con la Mar Chiquita
Pero por ser humilde, serena,
siempre sobresales por tu soledad.

Te navego y me balanceo en tus aguas suavemente y casi no avanzo.
Un viento inverosímil me empuja sin acierto
Otras veces, cuando entro en tu territorio, con mis pasos,
y por largas distancias apenas alcanzas mis rodillas.

Yo te evoco desde mi infancia,
el pie desnudo entrando en tu vientre tibio.
Yo te evoco desde el aire ,
diamante incrustado en la planicie solitaria.
Bacía de plata, cuenca de barbero.
No habría podido el famoso hidalgo confundirte y en su delirio,
enfrentarse al asombrado barbero,
en procura del yelmo de Mambrino

Eres, en el aislamiento de tu geografía,
bálsamo y descanso
y eres en la pequeñez de tu nombre- adjetivo
dos labios unidos, susurrantes,
soplo en la pronunciación,
procedente de antiguas voces que te habitaron
y que por error de concepto

o por ironía
no fuiste guasú
sino
discretamente,
mirim”-
pequeña-.


Elizabeth Mullins

En los sesenta, había dos personas en Rio Branco que recibian el Semanario Marcha . Una de ellas era el Capitán Mullins. Elizabeth es su hija.



Postar um comentário