domingo, 29 de abril de 2012

Cieno- Gerardo Ciancio - III Feira Binacional do Livro de Jaguarão


Nos colóquios da III Feira Binacional do Livro de Jaguarão- RS - Brasil, entre os vários autores premiados do Uruguay durante o ano de 2011, a presença de Gerardo Ciancio. Seu livro de poesia "Cieno" foi publicado pela Editora Yaugurú. Este livro foi agraciado com o Primeiro Premio de Poesía Inédita 2010 do Ministerio de Educação e Cultura do Uruguay. Gerardo é Professor de Linguística da Faculdade de Comunicação e Desenho em Montevidéu.


Neste vídeo ele lê os poemas B e C do Capítulo I 


Tríptico Trance - b.
¿Cuál es la infancia mejor? ¿Do La hallares, palafrenero?
¿Aqueste mar es tu mar de marear / tu aguja?
¿Luce asé el tiempo tan campante sin su niño?
Los huesitos paternales: ¿dónde fueron a heder?
¿O es sólo tuyo el pater canto al pie de la muralla, Don Jorge? 
¿Debiere volver a tu villa de Paredes de Navas tras tu muro en Castilla tan castellana?
¿Funge mi padre guerrero encastillado / me obligas? /
Un tiempo el suyo sin su adarga sin su albarda sin su Fausto
Apenas te concedo el ronroneo de un tango sin quebrar aprisa la madrugada
Los albores no esrecordarse al gallo pues su alba labor va puerta al puerto
Proa a su triste edificio de su fugaz Montevideo ya ni cruel
¿Y si suda mi padre su sudario?
c.
Una pequeña gota de ese mar río marrón que entorna mi conciencia
muy fina a su intangibilidad porque la gota de agua escasa ya es la idea 
Una traza sin huella casi osada de sí / entrada en los años desde su nacencia quebrada / Una minúscula canción engotada nocturna aún sin componer
Si fuere certero una gota gárgola que suministra la muerte 
Porque no fueras a creer que cualquier dribling elude la insistencia de su porfia funesta / es decir sin temor a descubrir su desembocadura sin mayores mohines que sólo pueden empeorar las cosas
Uno puede pasársela mejor agotado en su luz reflejada mejor en términos comparativos / no creas / que de vivir bajo la pendencia de un cabello
tu gota mi gota la gota / incluso / que vertiera mi padre (y que aún fulge en sus ojos ya no vistos entre nuestros pinos) trocarían en espadas, Damocles. 


Gerardo Ciancio

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