quinta-feira, 14 de abril de 2011

Na fronteira o portunhol não é debilidade, é fortaleza.

Reproduzimos matéria do El País Digital - UY, caderno Ciudades,  sobre o aproveitamento do portunhol como aliado na aprendizagem.

 

Buen impacto académico en escuelas con portugués

Frontera. Algunos niños de centros bilingües mejoraron sus textos en castellano
FREDDY FERNÁNDEZ Y MARÍA E. LIMA

En escuelas de la frontera con Brasil se corregía como incorrecto el portuñol, lo que provocaba baja actuación académica. En muchos casos hoy eso cambió. Hay 38 escuelas fronterizas en las que enseñan en portugués y proyectan que sean más.
Varias ciudades de departamentos del Norte del país son bilingües: se caracterizan por la presencia del español y del portugués. Además, en esas regiones se hablan otras variedades lingüísticas, denominadas comúnmente "Portuñol", "Fronterizo" o "Brasilero" y en trabajos científicos se les llama DPU (Dialectos Portugueses del Uruguay) o portugués uruguayo (ver infografía).
"La compleja situación sociolingüística de la zona fronteriza no ha sido tenida en cuenta en la educación en esa región. El rol tradicional de la escuela ha sido el de trabajar con el objetivo de reforzar y promover el uso del español y corregir las `hablas incorrectas` típicas de la zona. Como consecuencia, los resultados educativos han sido tradicionalmente muy magros en esta zona", indica el informe del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) "Portugués del Uruguay y educación bilingüe", elaborado en 2007 por Nicolás Brian, Claudia Brovetto, Javier Geymonat, Ana María Carvalho y Luis Behares.
Sin embargo, hoy en día, en comparación con ese informe de 2007, la realidad ha cambiado, al menos en gran parte de las escuelas públicas fronterizas con Brasil. "Se fue la onda del desprestigio del portuñol", considera Lucía Rodríguez, maestra directora de la escuela 45 del barrio Progreso, ubicada en la periferia de la ciudad de Rivera, zona urbana donde es más común el uso del portuñol.
Rodríguez sostiene que "en algunos casos el uso de dialectos actúa como una debilidad. En muchos otros, como una fortaleza. Si se pretende enseñar en zonas de frontera como la nuestra y en contextos como el de nuestra escuela partiendo del español, puede producirse un corte ya que en muchos casos no es la lengua materna. Por ello, dificulta la comunicación (entre alumnos y maestros)". En cambio, "si se hace del dialecto un aliado y se enseña el español conjuntamente con el contenido, lo veo como una fortaleza", indica la maestra de la escuela 45 de Rivera.
Ese centro educativo público es bilingüe, allí se enseña en español (lengua oficial) y en portugués (brasileño).

Postar um comentário